
sábado, 4 de febrero de 2012
Nuevos ojos.

viernes, 3 de febrero de 2012
Undisclosed Desires.

Creo que hay una legión de personas, personas que están tocadas por una varita mágica, que están destinadas.. a qué? a ser algo grande, a soportar el dolor y el caos.
sábado, 28 de enero de 2012
...
martes, 24 de enero de 2012
L'existentialisme.

Entonces, el mundo se pone difícil,
Poder decir adiós es crecer.
Suspiraban lo mismo los dos
y hoy son parte de una lluvia lejos
no te confundas no sirve el rencor
son espasmos después del adiós
Ponés canciones tristes para sentirte mejor
tu esencia es más visible,
Del mismo dolor
Tal vez colmaban la necesidad
pero hay vacíos que no pueden llenar
no conocían la profundidad
Quedabas esperando ecos que no volverán
vendrá un nuevo amanecer.
Separarse de la especie
por algo superior
no es soberbia es amor
no es soberbia es amor
sábado, 21 de enero de 2012
Hace algún tiempo que no tengo paz.
- ¿Y qué se supone que tengo que hacer?, ¿qué es lo que esperas de mí? ahora, ya.. ¿qué esperas?.
martes, 17 de enero de 2012
Re-ensamble
¿Nosotros queremos vivir rápido y morir jóvenes?
domingo, 15 de enero de 2012
It's alive.



Lo malo de los recuerdos es que siempre están ahí, sigilosos, escondidos, invisibles.. hasta que un día te invaden de la nada, te estremecen, te recuerdan lo que no fue, lo que fue y lo no será, te recuerdan que alguna vez sentiste algo por querer sentirlo, te recuerdan que no te tuviste que forzar para algo natural.
Recurrimos a miles de personas para no sentirnos solos, al alcohol o a las drogas, sin darnos cuenta que ello nos aíslan más, nos consumen.
Hace un tiempo atrás me encerré en mí porque no quería volver a sentir el corazón roto, volver a ovillarme en mi cama y sentirme vacía, despreciable, inútil.
jueves, 12 de enero de 2012
ADN
Pase mucho tiempo de mi presente realidad, de mis cortos y a su vez largos años, sola. Creí en mucha gente que se marcho y busqué venganza lastimando a personas inocentes, como si haber sufrido mucho me hubiese dado una suerte de "free pass" para hacer sufrir a los demás, como si esos buenos seres a los que me estaba enfrentando ahora, lastimada y vapuleada por el siniestro destino, tuvieran la culpa de mi "dura vida". No tenía idea de nada.
Entre los eventos sociales rescaté a alguien que me rescató a mí. Siempre fui muy cerrada, muy agresiva, muy mía.. siempre lo fui, y tengo la idea que siempre lo seré, pero él, en suerte de "curador", "salvador" o lo que sea.. se tomó el tiempo de escucharme y la paciencia para soportar mi maldad naive y mis miedos. No lo voy a negar, fui muy filosófica y él tenía un lado filosófico que se ensamblaba a la perfección conmigo, eramos elocuentes y ácidos, una buena dupla para una amistad. Esperaba ansiosa las noches para hablar con él y compartir un poco de mí, descubrió alguna forma mágica para hacerme sentir que sus palabras no eran mentiras, que yo sí valía, que a lo mejor sí era interesante y que todos mis miedos e inseguridades no tenían fundamentos. Eso es lo que siempre fui, una insegura que se escuda en la agresividad para prevenir situaciones a futuro que pasaron en algún pasado desafortunado. Eso es lo que escondo, las viejas cicatrices de guerra que no quiero mostrar, que me avergüenzan, que me hacen ser quien soy hoy en día. La agresión y el carácter fuerte protegen mi vulnerabilidad, creando una imagen ilusoria de lo que soy y de lo que fui, y entiendo que no tengo la culpa, que los astros, algún Dios, mi forma de ser: obtusa e incalculable, puso los números adecuados para que las matemáticas dieran así. Entendí que no hay nada mal en mí, que no está mal estar en mi piel.
Sin embargo, la historia me demostró que la gente se va a seguir marchando de mi lado a penas me conozcan, como si ésa es una suerte de hechizo que se rompe cuando me dejo ver, en algún pozo depresivo o momento de inseguridad juraría que es porque no soy suficiente, pero no.. si soy suficiente, soy suficiente para mí y eso basta.
domingo, 8 de enero de 2012
Challenge.

miércoles, 4 de enero de 2012
Nada más.
Entre las coordenadas del tiempo me vuelvo inexacta, invisible. Me encuentro en la humedad de un callejón sin salida y me pierdo en un mundo con posibilidades. La luz golpea mi piel a la mañana con una violencia invisible y desmesurada, constante, fluida.. mis ojos se asustan, mi corazón se acelera y todo mi cuerpo revive de una vez.
Mi respiración comienza de ser inconsciente a ser completamente voluntaria, por ahora. Jamás me dí cuenta lo diagramada que estuvo mi vida hasta que perdí algo que se suponía que no debería perder, hasta que perdí a alguien que no se suponía que me iba a abandonar, a alguien que prometió estar ahí para siempre.
Quedé a la deriva. A la deriva quedé.
Sola.
Quieta.
Fría.
Nunca en mi vida conocí una persona así. Por sus poros derrochaba arte y causaba en mí, una sensación narcótica. Sobredosis de endorfinas. Camina(ba) por la ciudad descuidando su aspecto y detallando cada preciso momento. Sonreía como si tuviese 12 años, con su labio inferior más prominente que el superior, con sus ojos en degrade, con picardía, asesino.
Quería vivir eternamente en sus fotos y renacer todas las mañanas en su edredón, borracha de éxtasis, de su perfume. Borracha de peligro. Vulnerable.
Jamás me preocupo ser su presa, jamás me molestó sentirme embelesada y drogada por su presencia. Tonta, estúpida, a corazón abierto.
lunes, 2 de enero de 2012
No alcancé a distinguir si ésto es amor o algo fingido.
Un año atrás, en la primera entrada de enero, era una persona completamente diferente a la que soy hoy. A veces está bueno rebobinar, para ver lo mucho que hemos mejorado (o empeorado). Mí problema es vivir sin presionar >>forward.
Me dí cuenta que uno de los errores del amor, es la emoción. Uno se emociona por tener al lado a alguien tanto qué no ve y no percibe lo que realmente siente. La realidad usa de trasfondo la mentira y tiempo después se apodera de nosotros la desesperación del vacío, de la ausencia de consistencia en el sentimiento: la confusión.
¿Cómo decís que no a todo lo que buscabas?
viernes, 30 de diciembre de 2011
Otro año que se va....
Otro más, otro año encima, muchas más experiencias y un mayor crecimiento como persona; eso es lo que saco de cada año que pasa.
Detesto todo tipo de sentimentalisamos, pero al mismo tiempo los quiero. Y hoy, penúltimo día del año, no puedo evitar ponerme a hacer balances, qué perdí y qué recupere; qué descubrí y qué oculté; qué escribí y qué hablé; qué hice y qué haré (no hacer, jamás está permitido).
Si lo miro en perspectiva, por dios.. mejor no mirarlo en perspectiva. Me da esa extraña sensación, que el 2011 en general, no fue un buen año para la mayoría; ojalá que no, ojalá que muchos de ustedes lo recuerden como uno de los mejores años de sus vidas, todos nos merecemos un año de esos.
Por mi parte, fue un año marmolado. Comenzó siendo muy bueno, tuvo altos y bajos, bajos, bajos, bajos, y aunque sé que no estoy en el apogeo de mí año, no puedo decir que lo termino mal, porque me di cuenta que todas esas que yo consideraba sumamente importantes y esenciales, no son más que accesorias, que nadie me quita el tiempo vivido y que debo, definitivamente, actuar más. Creo que en parte ése es mi mayor defecto, no actuar tanto y sentarme a escribir todas las cosas que debería decir, pero es mí mejor manera, es mí manera.
En éste 2011 me dí cuenta que incluso aquellas personas que te dijeron alguna vez "voy a estar siempre", no lo están; que que nadie te va a dar ayuda sin que la pidas; que jamas voy a pedir a ayuda porque creo que mi autosuficiencia se prueba y agranda un poquito más con cada nuevo obstáculo; entendí que mi coraza es demasiado gruesa y que quizás es mejor empezar a construir sobre ella, de manera que se afine solita, por el peso.. o que se sedimente; entendí que no tengo que depositar mi felicidad en nadie, y quizás demasiado; que escribir es mi pasión y no lo cambiaría por nada; que soy bastante diferente a los demás y no está mal; que pertenecer no es importante; entendí que ser perfecta, no es ser feliz.
El 2011 me mostró la verdadera cara de la gente y me enseñó a no pre-juzgar, quizás aquellos que son más bizarros son quienes mejores personas son, me enseñó que el tiempo muestra la verdadera esencia de las cosas, baja caretas y entendí que incluso el silenció se considera emisión de juicios que uno jamás dijo. Cada loco con su tema.
Conocí gente que valió la pena, gente nueva que me refrescó.
Lloré bastante, pero más reí.
Nos vemos.
Hola lindo, hola '12.
jueves, 29 de diciembre de 2011
"I still care"
miércoles, 28 de diciembre de 2011
L♥ve - The real deal.

A pesar de los años, a pesar de los baches, hay algo que amo mucho de mi familia y eso es el amor que se tienen mis padres. Uno piensa que después de 10 años de noviazgo, 30 de matrimonio, dos hijas y muchos problemas de salud en el medio, ése amor se pudo haber diluido…pero no.
Mi mamá es médica, trabaja en diferentes ciudades y pueblos alrededor de donde vivo. En un determinado día de la semana, viaja y vuelve de madrugada. Ése día mi papá sin quejarse ni alardear la espera a la madrugada, tranquilo, paciente. Preparándole media hora antes de su llegada la cena; sea ésta (hora de llegada) las 3 de la mañana o las 12 de la noche, para escuchar sobre su día y mirar un rato televisión juntos hasta irse a dormir.
Quizás me vuelvo emocional porque es mi familia, pero un amor que pasó por tantos, tantos, tantos altos y bajos es un amor que ciertamente vale todo, y es el tipo de amor que quiero tener a mí lado.
No sé qué va a ser de mí mañana, ni dentro de un año, mucho menos dentro de 10. Sé que no voy a ser quien yo espero ser, porque jamás la vida te da esa chance. Pero sí sé que quiero vivir el resto de mis días con un amor así, un amor resistente, un amor antibalas.
Tuve un gran ejemplo de amor, no me voy a resignar a vivir versiones contemporáneas. El jugo no es rico aguado, el amor tampoco.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Like this
Fallo en cada paso, y a veces disfruto de mi error.
No entiendo límites.
No vivo por límites.
Vivo mía y libre.
Tómame, o déjame.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Take me away

martes, 20 de diciembre de 2011
FLAMES A
A las vísperas de un año que se iba, lo mejor para mí era escapar de mi hábitat natural, esperando que al volver todo fuera diferente. Tener fe en un verano que iba a acortarse por mi vagancia académica, a disfrutar de pocas vacaciones…pero vacaciones al fin.
Siempre tuve una especie de adicción por la gente que tiene una imagen desastrosa, obsesiva. Me gustó toda la vida jugar con los límites, mis límites. No hace falta decir, que lo límites de los demás son tentadores, sobretodo de las personas con enfermedades compulsivas. Las relaciones enfermizas me tientan, sentirme completamente perseguida…hay algo de belleza en eso, en todo eso.
Mis infortunios quizás tienen nombre pero probablemente sean, en su mayoría, mi culpa. Querer escapar no es coincidencia, es consecuencia.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Chasing Pavements.

martes, 13 de diciembre de 2011
El destino me dijo "yo te espero", y me esperó.

Soy muy orgullosa para pensar que él me salvó, o quizá le atribuí a tantos idiotas mi salvación que no quiero arruinarlo a él también. Pero me motivó a que yo me salvara un poco más, me motivo a querer ser mejor. Tarde o temprano, nos damos cuenta que eso es de lo que se trata el amor, de querer darle tu mejor versión, querer ser mejor por él; no de salvar a alguien.
Llegó en un momento en el que me odiaba, un momento en el que había mucha locura en mi cabeza. No puedo explicarlo, no quiero explicarlo. Pero llego en la cima de mi enfermedad para ayudarme a dejar de volar y poder poner los pies en la tierra. Estoy enferma, pero no lo siento, gracias a él no lo siento. Es mi anestesia.
No soy capaz de ver mis virtudes, por eso amo mis defectos y los defiendo, son los únicos que me marcan y definen como soy hoy. Él es positivo, ve magia en mí y yo no la encuentro. No soy perfecta, pero me ve perfecta. No necesito llenar espacios con palabras para que me quiera, necesito mirarlo fijo un poquito más de lo debido, y darme cuenta que esto es real.
Me quede un rato mirando por la ventanilla del taxi. Eran las 3 de la mañana y mis pies me estaban matando, jamás entendí porque me empeño en usar tacos siendo alta, pero es parte de mí. Sin quererlo, empecé a pensar en él, en cómo se dio todo. No diría que fue suerte, no diría que fue el destino. Diría que fuimos, somos, dos personas que se encontraron después de buscarse tanto. Supongo que a veces llegan esos momentos, momentos en los que cumplimos la cuota de tristeza y podemos empezar a ser felices, a sentirnos un poco más completos. Reales. Vivos.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Noches sin reproches X
- Te vine a buscar.
- …
- Mis viejos tuvieron un accidente.
- No me digas que te contaron de tu concepción.
- Están muertos Rebe.
Y ahí, en un minuto, la razón de mi existencia había cambiado. Todo había cambiado, el enojo se fue, el rencor. Quería abrazarlo, cuidarlo y decirle que todo estaba bien, pero quizás eso era lo que él sabía que yo iba a hacer. En el fondo, me conocía más que lo suficiente, sabía qué decir y qué hacer para tenerme a sus pies, para volver a ser su muñeca. No podía ceder, el orgullo era muy grande ésta vez.
- Bien, 2/5 … ahora anda por tus hermanitos y la herencia es completamente tuya.
- Sos una enferma, te convertiste realmente en una pelotuda.
- ¿Entonces por qué estás acá?
- Porque creí que de ese personaje nefasto que me mostrás, que construiste y que no sos vos, quedaban vestigios de esa mujer de la que me enamore.
- ¿Qué carajo boludo?, en serio, ¿qué carajo? Viniste a pedirme consuelo y consejo, o viniste a pintarme una mentira para que te tenga un poco de compasión? Perdóname pero el karma es muy poderoso.
- ¿Vos realmente pensas que te estoy mintiendo?
- ¿Vos realmente pensas que soy tan estúpida? Sos la persona más manipuladora que conocí en mi vida.
- Hija de puta.
- ¿Qué me dijiste? – Me acerque a su cara, mirándolo desafiante, furiosa.
Me tomó fuerte de la cinutra, sin temor y me dijo - Te amo – desarticulando mis sentidos, mis articulaciones, mi vida. Me besó, vaya si me besó. Lo hizo como si fuera la primera y última vez, con el corazón en la punta de su lengua, con azúcar en las comisuras de sus labios y fuego en sus ojos. Me besó y me sentí tan amada, tan endeble. Tan suya, siempre tan suya.
Después de ese beso una vorágine de sensaciones acudieron a mí, y a él, las cosas se fueron un poco de las manos, o se fueron demasiado a ellas desesperadas quitándonos la ropa. No lo sé, pero terminamos como si los últimos 5 meses nunca hubiesen sucedido, como si nada del pasado fuera real y, créanme, yo no quería que lo fuera.
- Perdón.
- No sé qué pretendes que te diga.
- Cierto... vos no crees en esas palabras paganas.
- Yo no creo en vos.
- ¿Y qué fue esto?
- Que te ame, no implica que te crea. Te amo pero no creo una sola palabra que sale de tu boca.
- Lo de mis viejos, por ejemplo?
- …
- Eso es real.
Un escalofrío bajo mi espina dorsal y me paralicé.
- Sos un sádico hijo de puta si me hiciste creer que era mentira para acostarte conmigo.
- …
- ¡¡OH POR DIOS!! SÁDICO HIJO DE RE MIL PUTA. – Parándome y agarrando las cosas.
- ¿Me vas a dejar hablar?
- Te odio hijo de puta, te odio.
- Están vivos.
- …
- …
- …
- Estás jugando con mi cabeza otra vez?
Así era él, así eran sus pequeños enfermos juegos mentales, otra vez lo mismo. No iba a cambiar.
- Te amo.
- No me vengas con esas estupideces de amor ahora. Decime la verdad.
- ¿Podes dejar de cortarme cuando hablo?
- Te amo.
- Eso ya lo escuché.
- REBECCA, CERRA EL PICO.
- Ni se te ocurra gritarme. Acá la histérica soy yo.
- CÁLLATE.
- …
- Te amo, a vos y a toda tu complejidad mental, a tu manera de sobre-analizar las cosas, a tu poder de escanearme, saber lo que pienso y estoy por decir. Te amo y te necesito en mi vida, cómo jamás pensé que iba a necesitar a alguien. Soy un cínico, sádico hijo de re mil puta, pero jamás te manipularía porque vos sos libre y así me gustas: libre, histérica y malhumorada. Mis viejos están internados, pero están bien…mañana les dan el alta. No estuve bien en mentirte, pero necesitaba saber que todavía sentías algo.
- Andáte.
- Reb..
- ANDÁTE.
- ¿Por qué?
- Por que vos me querés libre, pero con las alas cortadas; me queres idealista, pero de tus ideales; me querés mal humorada, pero con sonrisas; y yo no puedo ser dos mujeres a la vez, a penas puedo ser yo misma y quererme.
Eso es lo que vos no entendes del amor, el amor no es poseer y necesitar Galo, el amor es sentir y sufrir por mal que suene, el amor es querer que la otra persona siga adelante. Vos no queres que yo siga adelante, vos querés que fluya en la constancia y a mí la constancia no me va. No me va esto, esto de no verte en 5 meses y que vuelvas a querer adueñarte de lo poco que es mi vida y mis metas. Querés que vuelva a obsesionarme con vos, con tu piel, tu olor, tu amor. Yo vine acá buscándote a vos y me termine encontrando a mí, ya no importa nada Galo, ya no te quiero ver. Quiero encontrarme a mí, pensé que buscándote a vos iba a poder, pero vos querés que me encuentre sin perderme…y yo no estoy segura que pueda hacer eso, no estoy segura si quiera si me enamoré de vos o de mi versión de vos. No sé ni quien sos, ni quien fuiste. No sé ni quien soy, ni quien fui. Pero no quiero un adiestrador de perros en mí vida, no quiero que me adiestres…quiero que me ames en toda mi salvajez. Y no podes mi amor, no podes. No podes vivir conmigo y tampoco sin mí. Pero yo sí puedo Galo, yo sí. Es lo que voy a hacer.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Speaking with the eyes.
Una mujer habla con la cajera de la estación de servicio sobre alguna mentirosa dieta mágica; un hombre toma un café mientras mira el tráfico pasar.
Los autos furiosos por la calle ni me notan, ni me quieren notar. Yo hoy, no quiero ser notada, no hasta la noche tardía que libera mi magia y me hace sentir menos extraña en mi misma.
En una esquina de la misma estación, del mismo bar, exactamente al fondo a la derecha contra una pared, hay una mujer con su libreta roja y su birome roja, escribiendo esto. Intentando dar algún sentido a media hora de existencia perdida y muchas mentiras on the rocks.
Afuera, las madres dejan niños en escuelas caras, con autos caros. Adentro, adentro mío esta la sensación de que Noviembre es el mes en el año en el que se toman todas las decisiones finales y se consolidan todos los cierres. Eso espero, eso necesito.
Anteanoche me deje ser, hablé de mí siendo yo, hablé de él y cómo marco trascendencia en mi vida. Hablé de todo y me volví a sentir bien, como en los viejos tiempos cuando realmente importaba (cuando realmente le importaba).
A pesar de ser otra persona, comienzo a creer que no es tan imposible sentir lo mismo de nuevo, sentirme bien, no tener miedo y en caso contrario, superarlo. Esforzarme cada día por ser más yo misma, por quererme. Eso fue todo lo que deje de hacer, lo que perdí.
Los primeros amores no se olvidan, pero yo no te quiero olvidar ni menos, yo quiero dejar de escribir de vos, superarte.
La gente sale a la calle a luchar sus batallas, alguien muere en algún rincón y vuelve a renacer.
Hay gente que dejé atrás como arte de magia, sin razón. Otros que no puedo olvidar. Hay personas que abandoné porque ya no me necesitaban, pero en su mayoría, porque yo ya no las necesitaba. Así de honesto, así de real, así de hiriente. Me han abandonaron y abandonaré, es la ley de la vida.
Los guerreros se levantan todas las mañanas y viven, los cobardes se visten de excusas. Yo, escribo. Ése es mi escudo incorruptible, mi espada letal, mi fuerte.
El sol oxida los ojos de la ciudad, los desgasta generando ceguera, cambiando su moral, sus valores. Innovando. El sol oxida los ojos de la ciudad y me herrumbra a mí que estoy estática en el piso y no me puedo mover. No tengo suficientes fuerzas como para debatirme entre caminar al futuro, seguir estática en el presente o regresar a mí amado pasado… melancólico y ahogado.

Quizás sea hora de sentir el presente, hora de sentir y ver qué tal nos va.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Clueless

Hoy me siento un poquito vacía, pero no mal.
Quizás sentirse vacía es una buena señal,
Señal de que perdiste un poquito de vos,
Para dárselo a alguien más.
Quizás querer es más que coincidir.
Tal vez, lo importante de querer, es ceder.
Confiar.
Quizás todo no es tan trágico,
Ni tan depresivo.
Quizás lo quiero.
No. Quizás no, lo quiero.
Me gusta mirarlo y ver pureza en sus ojos.
Sonreírle y sentirme bien.
Me gusta que sea exactamente de mi misma altura,
Tener manos más grande que las suyas.
Qué me mire y me ponga en mute.
Qué me abrace y lo disfrute.
Me gusta que me quiera y a mí, me gusta quererlo.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Roto y descocido.
Seguís siendo un enfermo.
Y yo estoy un poco enferma también.
Gracias a vos.
Estoy un poco sola en mí soledad.
Vení a acompañarme. Vení.
Solo un enfermo cura a otro enfermo.
Quiero todo, en velocidad.
Pero no puedo tenerte.
No quiero tenerte.
Porque no me gusta no poder.
Poder.
Enredarme en tu plástico y fundirme.
Desaparecer.
Vivir siempre tuya y mía.
Disuelta los dos, en mí.
Estoy enferma.
Vení a curarme. Vení.
Solo un solitario puede acompañar a otro solitario.
No me quieras.
No me hace bien.
Nadie correrá a salvarme.
Ya no siento las palabras que te digo.
Ya no siento las palabras que te decía.
Ya no siento paz.
sábado, 3 de diciembre de 2011
Amanece, y se nos acaba la vida.
jueves, 1 de diciembre de 2011
One and Only.

Apoyo mi frente en su mejilla y me siento tranquila.
Toma mi mano y le da un beso.
Suspiro sin que se dé cuenta.
No quiero necesitarlo.
Sentirme vulnerable.
Pero acá estoy yo, acá esta a él.
Y lo quiero, vaya si lo quiero.
Pisar tantas minas.
Reventar tantas veces.
Valió la pena.
Juntar los pedazos de nuevo.
Seguir caminando.
Valió la pena.
Porque todo lo que una vez imaginé,
está acá, junto a mí.
Hoy.
Gracias.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Noches sin reproches IX
Jamás todo lo que tenía fue bastante para hacerme feliz. Siempre me sentí acosada por esa sensación de sentir todo el tiempo la guillotina en el cuello por no cumplir con las expectativas, esa mentira de convertir las expectativas de los otros en las tuyas. De mentirme, porque no puedo evitar tener dentro mío el chip de complacer. Creo que en cierta medida a todos nos pasa, algunos maduran y dejan estas sensaciones atrás. Yo no puedo, forma parte de mí aunque ya no quiera, aunque me haga mal.
Después de esa semana metafísica que tuve, los meses siguieron corriendo como si nada importara. En la facultad me seguía yendo mal pero bien, intentando salvar materias suicidas en últimos momentos y recibiendo felicitaciones de parte de mis profesores por mis historias.
A pesar de eso, no podía evitar ver en sus miradas decepción, sentía sobre mí sus miradas de acero y sus mentes pensando “si te esforzaras más, serías brillante”. Siempre lo sentí, pero el asunto es que yo no quiero esforzarme, no me interesa. Prefiero vivir la vida lo más que pueda, que tener una nota más alta. Es decir, ¿de qué sirve ser un alumno 10 si toda tu juventud la pasaste entre libros?, de qué sirve si no vivís nada?
Y en mi teoría había un pequeño charco, una falencia, un error. Porque lo que menos estaba haciendo en ese momento, era vivir mi vida.
No amaba, no sonreía, no sentía. Me sentaba en mi sillón a mirar el cielo y compadecerme por mi vida. Me sentaba ante la vida, pero no hacía nada por ella. Angustiantemente estática, y no había nada que me movilizara a cambiar. Nada.
Exactamente 3 meses después de nuestro primer encuentro (y en mi peor momento depresivo), suena el cascabel de la puerta de la librería, a las 8 menos 5 de la noche.
Era él de nuevo.
Llorando.
Rogando.
Vulnerable.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Me haces bien.
La gente ya no me provoca tanto odio, de hecho ya ni me importan. Camino por la calle mirando el cielo tanto de día como de noche. Me encanta hacer eso, sentir que no solo me preocupo por lo que hay en la tierra, sino que miro más allá. Outside the box. Siento que soy capaz de ver lo superficial, pero también un poco más allá, un poco más adentro. Locuras mías.
Después de un tiempo, después de analizarme con música depresiva y mucho humor, me dí cuenta que "Rosario" es más que una ciudad, es mí estado de ánimo, es mí interior en muchas maneras. Caí en la conclusión que uno es muchas veces como ve a las cosas genéricas, en mí caso, una ciudad, mí ciudad. Rosario comenzó a revivir, porque yo comencé a revivir.
Noches sin reproches VIII
Mentiría si no dijera que me sentí un poco abandonada y bastante vulnerable, jamás había confiado en nada ni nadie, y ella en menos de 15 minutos había impugnado su presencia en mí más que nadie más. Quizás el hecho de confiar no solo reside en nosotros, sino en la lectura que realiza la otra persona de vos, a veces no hace falta hablar, simplemente observar.
De a poco, quise ir olvidándome de ella, pero su tan descifrable frase (sarcasmo ON), no me dejaba. Buenos Aires era la ciudad, la selva…el destino, Dios, o como se me ocurra llamarle a la fuerza qué esta por arriba, debía hacer que la cruzara, que encontrara mi respuesta, al menos por una vez en la vida.
Siempre fui un poco cabrona e intente arruinar la mayoría de mis relaciones. De buscar defectos soy experta, esos defectos son cosas que mis anteriores novios no pudieron jamás aceptar.
El silencio es algo tan hermoso, algo tan primordial en una relación de dos. Atesoro a la soledad tanto como al silencio, pero no, ellos tenían que llenar espacios con frases como “Qué lindo esta el día, ¿no?”, a lo que mi cabeza cínica solo podía responder “si amor, ambos nos dimos cuenta, ahora cállate”. Sí, y aún con esas respuestas las relaciones seguían un par de semanas más, más que estúpidos eran héroes (Pero en mi defensa, ellos sabían donde se metían).
Ustedes díganme, si dos personas no pueden estar armónicamente en silencio, tranquila ¿de qué sirve?, ¿de qué sirve estar llenando espacios incómodos? Siempre tuve el ideal, que el silencio entre dos personas que se corresponden no es más que algo hermoso, y nunca incómodo. Con ellos era el infierno, con Ana, no.
viernes, 25 de noviembre de 2011
25 de Noviembre, Día Mundial Contra la Violencia de Género.
«(...) agrupa todas las formas de violencia que se ejercen por parte del hombre sobre la mujer en función de su rol de género: violencia sexual, tráfico de mujeres, explotación sexual, mutilación genital, etc. independientemente del tipo de relaciones interpersonales que mantengan agresor y víctima, que pueden ser de tipo sentimental, laboral, familiar, o inexistentes»
Hombres, sean hombres y traten a las mujeres como mujeres.
jueves, 24 de noviembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
Noches sin reproches VII
Quizás yo llevo las cosas a sus extremos, sé que jamás tengo punto medio. Pero en alguien no puede haber ausencia de motivación, ausencia de esencia. No soportaría la idea de un ser humano en la tierra desperdiciando su existencia en vicios sin fin (naturalmente tenía que haber nacido idealista y romántica – entiéndase de la corriente, no la cursilería).
Luego de aquella frase encriptada que Ana me dijo al marcharse, no pude evitar pensar en su significado en el camino de vuelta a casa.
De noche, la ciudad se vuelve un mundo salvaje, en todos sus significados posibles. La gente que teme a la luz, a los ojos juzgadores, los excluidos sociales salen a cazar un poco de luz de luna, sale a vivir, a respirar aquel aire tóxico que necesitan, su oxígeno contaminado de vanidad y poder. Los subtes se vuelven un poco más solitarios que a hora pico, y como siempre me detengo a observar las caras de todos, las caras de nadie, buscando la próxima Ana, buscando una historia para escribir al llegar a casa. Buscando algo más.
La ciudad es un zoológico, y los subtes son pequeñas sucursales de él. A mi derecha, había una pequeña pareja de ancianos, abrazados. Ella apoyaba la cabeza en el mentón de él, él se ocupaba de sostenerla lo más que pudiera en sus brazos. Respiraban al mismo ritmo, al mismo compás. Había tanta belleza en esa imagen, todavía los recuerdo, había amor, había amor en el medio de la toxicidad visceral. Quise ser ella por un minuto, sin importar que me quedaran menos de 10 años de vida, porque en el fondo de mí sabía que si estuviese en sus zapatos ortopédicos número 37 y al lado de ese hombre que la protegía como si fuese el tesoro más preciado del universo, iba a ser más feliz que lo que era en mis ya, 22 años de existencia.
Me quede absorta en un punto fijo, mirando al piso, como si nada de lo que pasaba alrededor mío importara. Me quede pensante, buscando respuestas, descifrando palabras.
“Por ser vos…” ¿A qué se refería “por ser yo”?, jamás nadie me había agradecido por ser así, nunca me sentí especial, única. Quizás en mis viejos días en Rosario me sentía un sapo de otro pozo, pero eso no es ser especial, es ver a la gente en la calle y pensar “yo no pertenezco acá, yo soy parte de algo más grande” (sin trasfondos religiosos, claramente, Dios jamás me sirvió de ayuda).
Me acuerdo que dijo un par de palabras para sí misma, en voz baja e inentendible. Juro que quise escucharlas, pero tantos años de auriculares a volumen 30 perjudicaron bastante mi capacidad auditiva, disminuyéndola notoriamente. No había forma.
Después de decirme aquello, dio media vuelta y se fue. Lo que dio una tonada más bizarra a la situación.
Llegue a mi edificio, me equivoque en el orden de las llaves como siempre. Al entrar prendí la luz y ahí estaba mi paraíso. El departamento no era muy grande, o quizás sí para una sola persona. Me gustaba demasiado vivir sola, se sentía bien. Siempre supe llevarme de maravillas con la soledad, sino pregúntenles a mis ex-novios, que estaban más celosos de ella que de todos mis amigos varones.
Hoy iba a pensar toda la noche, iba a volver a buscar significados y hacer el amor con la soledad.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Noches sin reproches VI
Jamás me gusto darle opiniones sobre las cosas a la gente, nunca me sentí en esa posición de, por un lado, experiencia y, por el otro, sabiduría. Uno le pide consejos a otra persona porque ve en ella un referente. Yo no quiero que nadie me mire como referente, no está bien, no es correcto, es retorcido e impersonal. Cada uno debería ser su propio referente. Yo no. Yo no. Que algún Dios me libere de esa maldición.
Algo parecido me pasa con los consejos, los consejos son mensajes que uno le transmite a alguien con la esperanza de dejar una enseñanza, con la esperanza de influenciar una opinión que indirectamente se dirija a nuestro concepto de lo que está bien y lo que está mal. Que siga nuestros parámetros, no los del otro. Son mensajes que uno da por haber vivido esas mismas situaciones o quizás por tener una moral muy determinada. Son mensajes, que pueden ser recibidos o no. Mensajes pedidos y que no puedo evitar dar. Irónico.
Soy buena consejera. Será porque sé que decir, sé cómo actuar. Será porque la frase “haz lo que digo, pero no lo que hago” se aplica demasiado bien para mí, perfect fit. Porque cometí demasiados errores en mi corta vida, porque viví situaciones no-aplicables a mí edad, porque tengo un poco de lo que algunos llamarían “calle” pero a mí me gusta decirle “dolor”, “realidad”. Y sin embargo, hay gente que cuestiona si tengo tales condiciones, si solo finjo el dolor y la experiencia. A ellos me gustaría decirles: vengan y vivan mi vida.
Miré el reloj, eran las 8 en punto y “Ana” seguía ahí, tocando los libros con la mano, sintiendo el olor y la textura de sus tapas, haciendo lo que yo hago todas las tardes a penas entro. Viviendo las hojas. Aunque no los haya leído a todos, disfrutaba de su compañía. Es una sensación sublime.
- A las 8 cierra el local, a las 8:01 abre el consultorio sentimental
- Un día duro eh?
- Todos mis días son duros – “¿Así de emo sonaré yo?” me pregunté -
- Ese es el punto – atiné a decirle
- Perdón?
- No me disculpes el atrevimiento, es que siempre pensé que si uno siente que la está pasando mal, tiene que tener en cuenta que hay alguien que la esta pasando 10 veces peor. Vos estás en tu cama llorando, pero otra persona está en la calle llorando. Sin nada.
- Entiendo, sos de las positivas.
- Dios me libre de tal augurio.
- Entonces?
- A veces se me da por vivir y pensar fuera de mi burbuja. Al dejar de mirar el propio ombligo, se pueden ver y entender cosas maravillosas.
Se quedo un rato pensando, yo mientras decidí a terminar de contar la caja y ordenar todo. Supuse que se iría cuando yo lo hiciera.
Cuando terminé de hacer mis deberes, procuré que se notara evidente el ruido de las llaves y mi brusco movimiento para agarrar el bolso. Entendió lo que significaba y enfilo su esbelto cuerpo hacia la puerta. Era alta, no más que yo, pero era alta.
Abrí la puerta y salimos ambas, cerre las cuatro mil cerraduras que César se encargó de ponerle al pequeño negocio en la calle “Cucha-Cucha” de Caballito. Siempre pensé que era mucho más útil una persiana común y corriente. César era excéntrico, era glorioso.
- Fue un gusto poder compartir un poco de silencio con vos. – Le dije
Me miró y puso los ojos en otro mundo. Quede incómodamente quieta, entre una mujer que aparentemente se había abstraído hacia su propio mundo y entre el frente de un local con cuatro mil cerraduras, cerrado (valga la redundancia). Quería marcharme con demasiadas ansias. Escapar a mí pequeño departamento en Capital. Esfumarme.
De repente, de la nada, me miro fijo. Respiro profundo y abrió su boca dejando salir una brusca acusación.
- Vos estabas hoy en el subte – La miré sorprendida. Se había dado cuenta de mí identidad. Un poco de miedo mezclado con vergüenza me colmó el alma, no sabía ni que decir, ni que hacer. Había estado fingiendo no conocer su situación todo el tiempo, le había mentido sin si quiera quererlo. “Busted Rebecca, busted” decía la molesta vocecita en mi cabeza similar a la de María Callas. Destructoramente bella, como todo en mi interior.
- Sí – respondí.
- Y sin embargo no dijiste nada...
- Bueno, es que…ehm..
- Gracias.
- ¿Qué? – No era ciertamente la reacción que esperaba.
- Gracias.
- Sí, sí. Eso lo escuché. Pero ¿por qué?
- Por ser vos...
Todo esto lo entendería un par de horas después.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Merecido respeto
jueves, 17 de noviembre de 2011
Noches sin reproches V
Entraron un par de adolescentes buscando libros huecos y sin sentido. Me tranquilicé y las asesoré lo más objetivamente posible, es imposible influenciarlas cuando es un capricho. Entró una mujer de mi edad, unos 22 años. Me contó que escribía y le gustaba mucho leer Agatha Christie, sentí por un minuto que estaba hablando con otra versión mía, buscaba clásicos, coincidencia número 3, o un millón más o menos. Le recomendé “Amor en tiempos de cólera” de Gabriel García Márquez. Nadie puede vivir sin haber leído esa novela. Sin haber sentido esa novela.
Por un tiempo nadie entro al local, César me dejo las llaves y me dijo que se iba a hacer algunas diligencias, qué cerrara yo. Raramente se me paso la tarde sin pensarlo, quede rodeada del olor a libros nuevos, en soledad y un perfecto silencio. Ideal.
A 5 minutos de cumplirse la hora para contar la caja y demás…entra una mujer, no preste atención, muchas veces he entrado a librerías sin que si quiera notaran que estaba allí o solo para mirar en el último minuto de vuelta a casa, pensé que era por ese mismo motivo por el cual aquella desconocida me visitaba.
- Hola. – Escucho de fondo.
- Buenas Noches, ¿Necesitas algo?.
- Un consejo – y ahí levanté mi mirada sorprendida
- Si es al respecto de algún autor, encantada. Si es al respecto de la vida, no me hago responsable.
Las dos reímos.
Se quedo dando vueltas otros segundos por el local, y decidí mirarla con detenimiento. Me sonaba familiar sus ojos dorados y su pelo castaño. Era bella, y no hablo en sentido lésbico, puro sentido crítico, objetivo. Me detuve a mirar su ropa, siempre creí que la manera de vestir de las personas reflejaba su personalidad. Ahora bien, si me vieran a mí llena de colores por fuera y tan oscura por dentro se sentirían un poco desorbitados por la falta de concordancia. No era ni muy alta, ni muy baja. Estatura normal. Cuerpo normal. Pero sobre ella habitaba un aura de inquietud, deseo, esperanza y desesperanza al mismo tiempo. Suspiraba demasiado, más de lo normal, más que yo (y eso era decir mucho, muchísimo).
Su ropa me sonaba familiar, hasta que tuve una epifanía. Quizás, y solamente quizás, después de todo lo que estuvo esa mujer en mi cabeza, era un poco extraño que no la reconociera. De repente comencé a reírme silenciosamente. Sí, efectivamente era ella: la mujer del subte con tapizado de cabarute, la mujer de hoy a la tarde, la mujer de las lágrimas.
Mi cabeza se lleno de confusión, ¿era realmente posible que en una ciudad de 3 millones de habitantes, la misma mujer que me produjo desolación y pena se encontrara en la misma librería en la que trabajo, pidiéndome el consejo que yo quería darle incesantemente en el subte? No era solamente posible, sino que estaba sucediendo.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Noches sin reproches IV

Abro las canillas, la presión sale más fuerte de aquella con agua caliente, que la de agua fría. Rio por fijarme en esos detalles. Las cierro, me sumerjo en la bañera, apoyo mi cabeza en un costado y miro el techo. Me dormito entre la espuma y pienso que feliz sería el mundo, a veces, sin mí.
Después de 15 minutos empiezo a jugar con los grifos, los abro y cierro con el dedo gordo del pie. Soy demasiado alta para esa bañera, siempre lo supe y me acostumbré.
Salgo y me miro al espejo desnuda. Casi nunca tengo el valor de hacerlo y, aunque hay algo poético en mi piel, me odio a mí y a mis restantes 15 kilos. Siempre lo supe, solo lo disimulo. Sin embargo él estaba allí en la puerta de la librería, siendo capaz de amarme a mí y a mi exceso de carne, de piel, de desfachatez. Aún así no podía quererlo, creí demasiado tiempo en los finales felices y ahora sé que no existen.
Salgo del baño y voy hacia me habitación, todo seguía igual…un poco más empolvado, un poco más brillante. El sol estaba en su punto culmine, el reloj marcaba las 2.35pm, tenía tiempo de vivir un poco aún, pero no me decidía qué hacer. Aún así nada importaba, yo seguía muriendo junto al pasar de los segundos, mis células perdían fuerza y morían con rapidez inigualable. Siempre me asombró la idea de morir ante los ojos de todos y que ellos solo piensen que morir, es un momento.
Elijo con suma precisión la ropa, intento no repetir, no mezclar y arriesgarme a lo nuevo. Intento ponerme todas las propagandas positivas encima y salir con mi mejor cara de felicidad, como si hace dos minutos atrás no me estuviese muriendo de angustia entre las cuatro paredes de mi departamento en Capital. Salgo y la gente esta corriendo hacia el deber, qué asco me dan...soy tan parte de ellos y tan distinta a la vez.
Miro el reloj y me doy cuenta que estoy por llegar tarde a la librería, no quiero llegar tarde de nuevo. César me va a mirar con sus ojos de regaño y me mandará a la caja, a mí me gusta estar con la gente y ver sus ojos, descifrar sus gustos, sus pasiones. Cobrar es para gente común. Yo quiero inspirar.
Me tomo el subte, siento el olor a electricidad. Llega, se abren las puertas y la gente corre como si tuviesen un cronometro en la nuca, quizás yo también debería actuar así...pero no podría disfrutar de ver sus caras, mi cara. Son solo dos paradas, y tendré que dejar de ser yo para ser mi versión para ellos. Me siento en aquellas butacas forradas con un tapizado de semi-gamuza azul. Me parecen bastante de cabarute, pero me siento. Comienzo a mirar a la gente a mi al rededor, tienen todas mirandas cansadas, preocupadas. Me pregunto como me veré yo al lado de ellos, como me verán, si estoy igual, si estoy mejor. Veo una mujer sentada a mi derecha, mira al vacío y lágrimas brotan incesantemente recorriendo sus mejillas. Intenta disimularlas, he estado ahí, sé lo que se siente. Es imposible. No puedo evitar querer estar en esa cabeza, saber qué es lo que pasa.. y escribir sobre ello. Pero no puedo, soy una pasajera más y estoy por bajarme. Ella sigue ahí sentada, sola, sin tener una solución a su brote emocional. Llega mi parada, la gente se levanta y la pierdo de vista. Subo hacia la superficie. Sigo pensando en ella, en mi trabajo, en inspirar, en escribir, en llegar a horario.
martes, 15 de noviembre de 2011
Noches sin reproches III
Me levanto, bostezo de nuevo, me estiro. Voy al espejo y recuerdo la noche, el día anterior. Él entrando en la librería, buscándome, necesitándome como yo siempre lo necesite. Yo, fría, escéptica, distante. ¿Qué había hecho conmigo?.
Esta vasta y molesta Buenos Aires me recuerda que hay un mundo ahí afuera, abro las cortinas y ahí está, gris, sedienta de vida. No desayuno, abro la cajita de mentas yanquis que tanto me gustan para sacarme el gusto a mañana y me siento en la computadora. Visito el diario, facebook y demás yerbas. Empiezo a escribir, a divagar hasta que se hace la hora de estudiar un poco. Abro los libros, estudiar dos carreras es un reto, pero simplemente nunca pude diferenciar si quería ser periodista o tener una licenciatura en letras, después de todo, es todo lo mismo: letras, mi fuerte.
Antes de si quiera leer un hoja miro de reojo la batería, pienso ¿por qué no?, miro el reloj… ya eran pasada las 10, el consorcio no me podía decir nada. Aún así desisto, me doy cuenta que las ganas son por falta de voluntad de estudiar…como siempre.
Leo un par de hojas, entiendo, escribo, termino. Me acuesto boca arriba entre las sábanas blancas, mamá siempre ponía sábanas blancas en casa, y siempre me gustaron tanto. Suspiro en mi pijamas improvisado, pienso. Mudarme de mi pequeña ciudad en el interior a la gran ciudad era mi sueño, ahora Buenos Aires me da demasiadas ganas de morir, me siento paradójicamente muerta. Lo viví buscando a él y una vez que me encontró, me escapé. Nunca voy a poder entender qué es lo que hace esta ciudad a mí cabeza.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Noches sin reproches II
Renacieron sus ojos miel entre la gente, me miro y no le pertenecí.
Intento poseerme con sus ojos, consumirme como siempre lo ha hecho.
Pero no le pertenecí, me atrevo a creer que quizás nunca le pertenecí,
que quizás fue todo un mal sueño, una aventura masoquista
Se acerco con su majestuosa reconocible belleza,
Dejándome sin aire como siempre, pero sin robarme
Me miro fijo, como si esperara algo de mí,
la reacción obvia que no iba a volver a suceder
Lo mire con el rabillo del ojo, con desprecio, con memoria
- Hola, ¿cómo andás? - Me susurró al oído
Tenía una mezcla de sentimientos adentro, me había encontrado en la ciudad en la que nadie se encuentra a sí mismo, y yo debía responderle porque me había escapado aquella noche. Porque lo use para cerrar las heridas de su autoría
- Bien, ¿qué necesitas? – Después de haber podido amarlo yo estaba alejándome de él, quizás siempre hice lo mismo, siempre después de recibir amor me cerré y lo alejé porque sabía donde terminaba la historia, porque sabía que palabras iban a salir de sus labios, porque no me hace falta imaginación para darme cuenta.
- Pensaba que podíamos hablar, te estuve buscando.
- Yo también me estoy buscando, pero raramente me encuentro ¿sabes?
- Solías decir que cuando estabas conmigo te encontrabas
- Sí, también solía decir que te amaba
Fue un golpe bajo, siempre supe como alejar a alguien, es la parte más fácil, ¿para qué dejarlos entrar, si eventualmente todos se van a marchar? Se quedo tieso mirándome, mi soberbia me gano de mano y solté un prepotente - ¿Qué? – Sacudio la cabeza, como queriendo despejarla, me miro y me dijo:
– Tenías razón, no sos la misma.
- La gente nunca es la misma.
- Pero vos eras tan diferente, tan..
- Tan tuya?
- Tan íntegra.
- No me vengas con ese tipo de boludeces sentimentalistas y espirituales, me haces acordar a mí.
- Ya no tenés esperanza?
- Ya no tengo corazón.
- ¿por qué?
- Es más fácil así.
- No sabía que eras fan del facilísimo
- Y yo que vos fueras psicólogo.
- Quizás deberías conseguirte uno.
- No reflejes en mí tus necesidades.
- Bueno, me voy.
- Ya conoces el camino hacia la puerta.
- ¿No me vas a decir nada?
- ¿Te tengo que aplaudir mientras te vas?
- Baja de la nube, por ahí alguna vez entiendas algo de la vida.
- Baja vos, yo ya me caí hace rato.
- No entendes nada.
- Vos.
Y cerró estrepitosamente la puerta con un estruendo de fondo. Sentí por primera vez que no estaba enajenada ni a él ni a su enojo, era tan fácil hacerlo enojar, hacer que se marchara, que me odiara.. Nunca me había dado cuenta lo mucho que lo conocía sin saberlo.
domingo, 13 de noviembre de 2011
guess she gave you things, I didn't give to you
Tengo contaminación mental a causa de la contaminación visual. Algún día entenderán (aunque espero que no).
jueves, 10 de noviembre de 2011
Noches sin reproches
Se levanta, la cabeza le da vueltas. Su obsesión por las bebidas blancas le trae consecuencias. Se pone una camisa que esta tirada en el piso, agarra su bolso y su ropa. Se dirige al baño.
Blanco y amplio, luminoso. Era un día soleado, esos que indican el nuevo comienzo de algo, el fin de lo malo. Esa clase de día después de una tormenta. Simple.
Se mira al espejo, se arma otra vez. Se reconstruye la desfachatez y deja de lado el amor, a ella no le sirve, le provoca lucidez. Hoy no quiere sentir.
Abre la puerta del baño, allí esta él en la cama, durmiendo, tranquilo, inconsciente de la consiente verdad, libre, tan suyo y queriendo ser tan de ella, tan rechazado.
No se trataba de amor esta vez. Era venganza mezclada con anhelo. Pero nunca amor, era imposible que fuera amor. Ella no sentía esas insensatas reacciones.
Abre la puerta silenciosamente y se marcha al ruido de la sucia ciudad. Deja, finalmente, el pasado atrás cerrando todas las puertas para que no se pueda filtrar. Sella viejas emociones, anula puertos débiles y sonríe. Ahora él sufrirá su calvario.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Lean atentos.

martes, 8 de noviembre de 2011
STOP.

lunes, 7 de noviembre de 2011
Palco Vip.
Días que marcan destinos.
Se sienten aires de cambios, aires radioactivos.
Su mirada de titanio.
Enmarcada en su sonrisa, mona lisa.
Triste-feliz.
Secretamente encirptada. Sin traducción.
Me gusta mirarla desde la cama.
Hermosa, sencilla, disfrutando la tranquilidad de la música.
Me gusta sentir tu olor a avellana, mezclado con gotas de jazmín.
Rodeando mis sábanas
No se deja mirar, no se deja querer.
Prefiere la oscuridad. Jamás ceder.
Su piel dorada parece un espejo, refleja lo que quieres ver.
“A buen entendedor, pocas palabras” me dice y se va.
Se marcha de mi vida y no la puedo encontrar.
Está perdida en la ciudad.
En el mundo gris de esta Buenos Aires que no la deja en paz.
Su mirada de titanio.
Enmarcada en su sonrisa, mona lisa.
Triste-feliz.
Secretamente encirptada. Sin traducción.
Se marcha de aquí, se queda en mí.
Y no me deja ir.
Ella es biónica.
domingo, 6 de noviembre de 2011
sábado, 5 de noviembre de 2011
Your skin makes me cry.
Rosario se divide entre la carnalidad y la traición, la lucha y la derrota, el odio y la pasión. Rosario se divide, me divide: en ellos y yo, en lo que soy y lo que muestro. En todo esto.
No entiendo cómo funciona la vida, no entiendo cómo hacerla funcionar.
No puedo confiar en la gente. Eso es darle poder. Poder de destrucción.
Y yo soy débil, no puedo correr ese riesgo. Duele. Dolió.
No lo vas a entender.
Porque cuando mi versión menos cerrada parece cruel, no se puede hacer más nada.
No lo vas a entender.
Cuando el absurdo parece absurdo para el ajeno, demuestra que no lo van a entender.
En mi oscuridad es tan claro, es tan tranquilo.
No puedo ceder.
Me voy a esconder. Lo sabes.
Soy así, invisible a la luz del sol. Intocable. Mía, siempre mía.
No vas a poder entrar.
No voy a ser tu acto de caridad.
No voy a necesitarte. No vas a estar ahí.
Porque ya necesité, no estuvieron ahí. Y dolió.
No quiero versión beta.
Ya baje la guardia.
Ya falló.
Ya dolió.
There are not second chances.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Rosario II
Lastimosamente, esta cualidad se está volviendo popular. Se está volviendo moda.
El mundo under, va de a poco renaciendo de sus cenizas para volverse popular, y todas las Barbies Huecas y los Machos Alfas están eligiendo el camino de lo alternativo, sin entender porqué. Dejándonos a aquellos quienes nos hemos sentido refugiados en aquel mundo de la frivolidad de la realidad, huérfanos de universo para escapar.
jueves, 3 de noviembre de 2011
The darkness gets deeper.

Las construcciones están a flor de piel en Rosario, molestando por doquier, el polvo, la gente, las bocinas, los gritos, yo. Noviembre es un mes conflictivo, el año ya termina, ya termina? Si, ya termina. Gracias a Dios. De cualquier manera, la gente no sonríe por la calle y yo me pongo mis lentes negros para ver sus ojos con descaro, para notar que no son felices, preguntándome porque.
Son las 6 am, mi perro esta acostado cual humano en la cama, los apuntes desparramados en el piso. Mi cuello no da tregua y decide estallar en tirones de dolor. Aún así, sigo. Sigo porque vivir es inherente a mí, porque terminar con mi vida no está en la lista de cosas para hacer, y si alguna vez me retumbó como una idea apetitosa, ya no lo hace más.
Estoy intentando buscar un sentido, una razón, un por qué. Me alieno a las obligaciones y no me dejo ser, hago las cosas de una forma automática para no sentir el tedio. De noche soy electricidad y de día soy el viento, estoy pero no me siento viva.
Soy luz en la oscuridad, mezclada con algo más para poder brillar; intento embustirme, escaparme de esta realidad. Querer y no extrañar.
Crecí, desde enero a abril, desde mayo a agosto, desde agosto hasta aquí. Me gusta mirarme en el pasado, sonreír por aquella ingenuidad intacta que tenía, por ese ángel que a veces mato a garrotazos. Pero él sigue ahí, dándole magia a mi forma de ser. Ese ángel que tengo dentro mío que me hace inimputable, eterna, frágil y severa. Que me llena y me hace especial, el 1%.
¿Cuánto de todo lo que hiciste te hace sentir orgulloso?, ¿Cuánto de vos merece ser felicitado?. Por lo pronto, yo solo estoy aprendiendo a vivir, pero vos, vos que pretendes tener tu vida solucionada, vos que estas feliz con tu Dios, a veces mi Dios, a veces el Dios de nadie, ¿qué te hace vivir?, ¿qué te hace sentir?
Me pregunto si algún día voy a levantarme, mirarme al espejo y no reconocerme. Me pregunto si puedo aún más perderme. Los cambios son buenos, pero a mí no me gustan los cambios, no los llevo bien hasta que los incorporo porque no queda otra opción. Siempre hay otra opción, pero nos gusta creer que no. Siempre tenés la opción de levantarte y dejar la habitación, dejar tu vida, tu cabeza en algún lugar.
Alguien esta fumando estrepitosamente en algún balcón, alguien está llorando en su habitación, alguien está haciendo el amor. Siempre me pregunto qué estaré haciendo yo (vos).
Alguien que está pretendiendo creer, que está pretendiendo importarle. Todos fingen y alguien es real. Alguien que puede ser vos, pero que siempre soy yo. Alguien que es alguien qué murió.



