Nunca te dije que antes de irme a dormir
me acuerdo un poquitito de vos,
de mí,
de nos.
Mi instinto femenino me dice que vos también lo haces,
y me gusta.
Me gusta esto,
creo que ya lo dije demasiado.
Estoy en los albores de un sentimiento,
del que tan solos los recuerdos,
me hacen reír.
Reír bien, reír sana.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Viceversa.
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
Mario Benedetti.
lunes, 28 de mayo de 2012
Therapy.
Salió corriendo del pub y se dirigió al río, la noche estaba atascada en uno de sus peores llantos, y ella estaba atormentada por la falta de sentimiento y memoria.
Corrió sin rumbo hacia algún lugar que le fuera familiar, y se sentó en un escalón a sentir la lluvia golpetear violenta y silenciosamente sobre su nuca. Sus ropas ya estaban empapadas, pero su corazón revivía a medida que lo regaba con el agua divina de la atmósfera.
Una mano seca tocó su espalda, y asustada miró hacia atrás.
- Acá estas.
- Perdón.. solamente necesitaba sentir.
Aquél subió al escalón, cerrando el paraguas mientras se sentaba a su lado.
Esperó que su acto fuera desencadenante de los recuerdos, o al menos, de amor.
Corrió sin rumbo hacia algún lugar que le fuera familiar, y se sentó en un escalón a sentir la lluvia golpetear violenta y silenciosamente sobre su nuca. Sus ropas ya estaban empapadas, pero su corazón revivía a medida que lo regaba con el agua divina de la atmósfera.
Una mano seca tocó su espalda, y asustada miró hacia atrás.
- Acá estas.
- Perdón.. solamente necesitaba sentir.
Aquél subió al escalón, cerrando el paraguas mientras se sentaba a su lado.
Esperó que su acto fuera desencadenante de los recuerdos, o al menos, de amor.
domingo, 27 de mayo de 2012
Me Gusta
Me gusta que él vea en mí la mujer que siempre quise ser.
Me gusta aparentar ser una mujer fuerte y poder derrumbarme con él,
que se dé cuenta que ser fuerte, no es un sinónimo de no sentir.
Me gusta que mi locura no lo asuste,
Que me preste atención hasta cuando creo que no lo hace,
Que escuche hasta la coma que no digo.
Me gusta su sonrisa y sus ojos, el hecho que no sepa que tan bello es,
Me gusta recostarme en su pecho y verlo reír,
Me gusta hacerlo reír.
Me gusta la idea de sentirme así por siempre.
Me gusta sentir el latido de su corazón y como se acelera cuando lo miro.
Me gusta sostener su mano y que encajemos tan prefectamente.
Me gustan sus dedos más cortos que los míos.
Me gusta su barba que crece a las 12 horas, y que pincha.
Me gusta su forma extraña de caminar,
el positivismo que mantiene para con los retos.
Me gusta que no se quede en lo que sabe y busque retos.
Me gusta su perfume, que al olerlo me hace sentir en casa.
Me gusta conocer su respiración.
Me gusta que cuando pensaba que nadie me prestaba atención, él lo hacía.
Me gusta que recuerde lo que digo, hasta cuando yo no lo hago.
Me gusta pensar qué inesperado que fue nuestro amor.
Me gusta saber que pensaba en mí antes que yo lo viera.
Me gusta haberlo podido ver, a tiempo.
Me gusta sentir su piel sobre la mía.
Me gustan sus besos.
Me gustan sus secretos.
Me gusta que no se asuste cuando develo mis miserias implícitamente.
Me gusta que me diga que todo va a estar bien,
Me gusta cuando me advierte que lo malo ya pasó.
Me gusta que conmigo sea feliz.
Me gusta cada uno de sus poros.
Me gusta no poder listar la cantidad de cosas que me gustan de él.
Me gusta aparentar ser una mujer fuerte y poder derrumbarme con él,
que se dé cuenta que ser fuerte, no es un sinónimo de no sentir.
Me gusta que mi locura no lo asuste,
Que me preste atención hasta cuando creo que no lo hace,
Que escuche hasta la coma que no digo.
Me gusta su sonrisa y sus ojos, el hecho que no sepa que tan bello es,
Me gusta recostarme en su pecho y verlo reír,
Me gusta hacerlo reír.
Me gusta la idea de sentirme así por siempre.
Me gusta sentir el latido de su corazón y como se acelera cuando lo miro.
Me gusta sostener su mano y que encajemos tan prefectamente.
Me gustan sus dedos más cortos que los míos.
Me gusta su barba que crece a las 12 horas, y que pincha.
Me gusta su forma extraña de caminar,
el positivismo que mantiene para con los retos.
Me gusta que no se quede en lo que sabe y busque retos.
Me gusta su perfume, que al olerlo me hace sentir en casa.
Me gusta conocer su respiración.
Me gusta que cuando pensaba que nadie me prestaba atención, él lo hacía.
Me gusta que recuerde lo que digo, hasta cuando yo no lo hago.
Me gusta pensar qué inesperado que fue nuestro amor.
Me gusta saber que pensaba en mí antes que yo lo viera.
Me gusta haberlo podido ver, a tiempo.
Me gusta sentir su piel sobre la mía.
Me gustan sus besos.
Me gustan sus secretos.
Me gusta que no se asuste cuando develo mis miserias implícitamente.
Me gusta que me diga que todo va a estar bien,
Me gusta cuando me advierte que lo malo ya pasó.
Me gusta que conmigo sea feliz.
Me gusta cada uno de sus poros.
Me gusta no poder listar la cantidad de cosas que me gustan de él.
Me gusta quererlo.. tanto.
viernes, 25 de mayo de 2012
10 años atrás.
Extrañamente él se encontraba en un lugar así, tenía aire a antro y malas juntas, pero tenía energía de pasión y ferocidad. De repente se dejan sonar unas campanas, rebotando sus ondas en el vacío, indicaban el comienzo del primer ring.
Su curiosidad lo llevó a la muchedumbre y allí la vio. Extraña, inquieta, libre. Algún ritmo electrónico empezó a sonar y los cuerpos comenzaron a moverse, abrumados de excitación, alentando. Su cintura parecía quebrarse en miles de pedazos y volverse a construir, parecía un rascacielos sin huesos que latía al compás de la música.
Aquella mujer lo intrigó hasta varios días después de conocerla, bailaba con una sazón irracional. Desnudaba su alma, ella sola junto con la música, en una burbuja.
Las 3 noches siguientes su vida consistió en asistir a mirar la muchacha bailar, entre la multitud, escondido, lleno de éxtasis visual.
Un día lo notó, mirándolo fijo con sus ojos azules, manteniendo su sonrisa por 3 segundos que parecieron eternos.
Acercándose con la gracia de un cisne llegó a dos centímetros de sus labios y respiró el aire que su cuerpo exhalaba frenéticamente. Sus dulces ojos color cielo lo miraron desde lo bajo, tenía una aire de ingenuidad penetrante. Tomándolo de la mano lo arrastró desde los suburbios hasta la pista y, sin apartar la mirada de sus ojos color ámbar, tomó su mano y la poso sobre su cintura. El tacto sobre tal suave piel lo estremeció, haciéndole temblar la espina dorsal.
Sus cuerpos comenzaron a nadar en el aire al compás de la música, él siempre había sido una roca para bailar, pero el amor hace magia. Se pertenecían.
Su curiosidad lo llevó a la muchedumbre y allí la vio. Extraña, inquieta, libre. Algún ritmo electrónico empezó a sonar y los cuerpos comenzaron a moverse, abrumados de excitación, alentando. Su cintura parecía quebrarse en miles de pedazos y volverse a construir, parecía un rascacielos sin huesos que latía al compás de la música.
Aquella mujer lo intrigó hasta varios días después de conocerla, bailaba con una sazón irracional. Desnudaba su alma, ella sola junto con la música, en una burbuja.
Las 3 noches siguientes su vida consistió en asistir a mirar la muchacha bailar, entre la multitud, escondido, lleno de éxtasis visual.
Un día lo notó, mirándolo fijo con sus ojos azules, manteniendo su sonrisa por 3 segundos que parecieron eternos.
Acercándose con la gracia de un cisne llegó a dos centímetros de sus labios y respiró el aire que su cuerpo exhalaba frenéticamente. Sus dulces ojos color cielo lo miraron desde lo bajo, tenía una aire de ingenuidad penetrante. Tomándolo de la mano lo arrastró desde los suburbios hasta la pista y, sin apartar la mirada de sus ojos color ámbar, tomó su mano y la poso sobre su cintura. El tacto sobre tal suave piel lo estremeció, haciéndole temblar la espina dorsal.
Sus cuerpos comenzaron a nadar en el aire al compás de la música, él siempre había sido una roca para bailar, pero el amor hace magia. Se pertenecían.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Postales diarias 2.
"Mis terrores presentes son menores que las cosas terribles que imagino" - Wiliam Shakespeare, Macbeth.
♥
martes, 22 de mayo de 2012
365d después.
Ella sonríe y la cicatriz que reside en su nariz se vislumbra.
Está sentada en un sillón blanco del siglo XIX,
con el corazón en las manos y su cabeza en las nubes.
Él tiene las expectativas a flor de piel.
Ninguno de los dos sabe que hacer.
Pero saben que se quieren tener.
Siempre se quisieron tener.
No Man Is An Island
Darme cuenta que no soy invencible,
Que soy vulnerable,
Que las cosas sí pueden estar mal,
Que está bien que no pueda manejarlo todo.
Human after all.
Uh Oh.
I keep waiting for the moment to burst, it ain't comin' but it's getting close.
Wishing that the stars collide lies my hope to the freedom I'm never gonna have.
I'm looking for something bigger, losing my soul tonight.
lunes, 21 de mayo de 2012
Memorias de Ernesto.
Con gran parte del mal humor que cargo ahora, y bastante frío en los deditos del pie, empiezo.
"Memorias de Ernesto" no es un texto sobre algún abuelo, chongo, pariente; son las memorias de mi yeso, que sí, se llama Ernesto en honor a la maravillosa obra de Oscar Wilde.
Sí, bizarro y hasta puede llegar a rozar los límites del patetismo, pero yo no puedo sobrevivir 30 días con éste yunque sin sacarle fruto de alguna forma. Asimismo, sabiendo que soy torpe, pueden darse a lugar anécdotas que no me gustaría olvidar.
Y como tiendo a olvidar, acá estoy.
"Memorias de Ernesto" no es un texto sobre algún abuelo, chongo, pariente; son las memorias de mi yeso, que sí, se llama Ernesto en honor a la maravillosa obra de Oscar Wilde.
Sí, bizarro y hasta puede llegar a rozar los límites del patetismo, pero yo no puedo sobrevivir 30 días con éste yunque sin sacarle fruto de alguna forma. Asimismo, sabiendo que soy torpe, pueden darse a lugar anécdotas que no me gustaría olvidar.
Y como tiendo a olvidar, acá estoy.
domingo, 20 de mayo de 2012
Ave Fénix II
Ave Fénix I
Mi instinto de protección hizo que automáticamente mirara hacia la cama. Me sentía avergonzada, fugitiva, como si ese mensaje fuese algo que mi conciencia clasificaba como pecaminoso.
Dos años de tranquilidad era mucho para que fuera tan real. Iba a volver.
La última vez que lo vi, recuerdo que fue un día lluvioso y en el ambiente nos acompañaban frías luces de hospital, un suero y una bata desagradablemente impersonal. Se notaba la tensión y el miedo, el miedo a perdernos. Tenía que ser sometida a una operación que implicaba el riesgo de perder mi vida y mi nivel de nerviosismo se comparaba al día que lo vi por primera vez en la calle. No sé que se me pasó por la cabeza al pedir que esté ahí, pero algún retazo de amor quedaba en su sistema, como para acudir a mi llamado. De amor, o de culpa.. ¿quién sabe?. Mientras la anestesia hacía efecto, sus cobrizos cabellos residían sobre mí, mientras su cálida y gran mano, que siempre me pareció una invitación al pasado, me sostenía.
Mi cabeza estaba reposada sobre su pecho, y podía sentir su corazón latir furiosamente, podía sentir su pánico correr por las venas. Él sabía que yo podía morir, lo sabía él y cada fibra de su ser. Tenía miedo, por vez primera, de perderme. Claramente la muerte era la única forma que eso sucediera.
- Manos frías, no cambias más vos.
- Me voy preparando para el otro mundo.
- No jodas con eso.
Me gustaba tentar a su terror, sentir su preocupación ante mi desaparición física de éste mundo. Me sentía importante, como si por un minuto minúsculo tuviese el poder de hacerle prometer que me diera el mundo. Claro que era solo una sensación. Yo no quería morir. No era mi plan.
"Morir para obtener su amor" parecía un lema un poco patético para mi gran orgullo, que ya había recibido varios golpes gracias a él.
La enfermera entró a la habitación con su cajita azul, que casi siempre contenía pastillas o jeringas (las temidas y azarosas jeringas). Es hora de la anestesia - dijo, mientras salía a llamar al especialista. Bien, un solo pinchazo más por ese día.
Se levantó de la cama y me dejo sola, con un sentimiento de vacío un poco extraño. Atinó a darme un beso en la frente, con la cara ojerosa y su barba de dos días.
- Todo va a estar bien.
- Qué frase cliché!
- ¿Todo va a estar de puta madre?
- Muy mexicana.
- Volvé con actitud Rock 'n Roll nena.
- Esperáme.
- ¿Dónde más voy a estar?.
Gerardo, el anestesista, entró y despachó a cualquier acompañante de la habitación. Era hora de dormir. El domador se sentía incómodo con la presencia del pasado en la habitación, lo sentía como un San La Muerte, pero para nosotros dos. No entendía la conexión mística y especial que nos envolvía. Pero lo respetaba, porque su amor era flexible y perenne.
El procedimiento duró unas 3 horas, y todo salió excelentemente bien. Como era esperado, mis jóvenes 19 años ayudaron a mi recuperación más pronta que tardía. Pero él jamás volvió a aparecer por la habitación, o mi vida.
Según los últimos ojos que lo vieron, se marchó poco después de que yo entrara a cirugía, dejándome una carta que jamás encontré, dejándome la certeza que siempre ignoré.
Ahora había vuelto.
Mi instinto de protección hizo que automáticamente mirara hacia la cama. Me sentía avergonzada, fugitiva, como si ese mensaje fuese algo que mi conciencia clasificaba como pecaminoso.
Dos años de tranquilidad era mucho para que fuera tan real. Iba a volver.
La última vez que lo vi, recuerdo que fue un día lluvioso y en el ambiente nos acompañaban frías luces de hospital, un suero y una bata desagradablemente impersonal. Se notaba la tensión y el miedo, el miedo a perdernos. Tenía que ser sometida a una operación que implicaba el riesgo de perder mi vida y mi nivel de nerviosismo se comparaba al día que lo vi por primera vez en la calle. No sé que se me pasó por la cabeza al pedir que esté ahí, pero algún retazo de amor quedaba en su sistema, como para acudir a mi llamado. De amor, o de culpa.. ¿quién sabe?. Mientras la anestesia hacía efecto, sus cobrizos cabellos residían sobre mí, mientras su cálida y gran mano, que siempre me pareció una invitación al pasado, me sostenía.
Mi cabeza estaba reposada sobre su pecho, y podía sentir su corazón latir furiosamente, podía sentir su pánico correr por las venas. Él sabía que yo podía morir, lo sabía él y cada fibra de su ser. Tenía miedo, por vez primera, de perderme. Claramente la muerte era la única forma que eso sucediera.
- Manos frías, no cambias más vos.
- Me voy preparando para el otro mundo.
- No jodas con eso.
Me gustaba tentar a su terror, sentir su preocupación ante mi desaparición física de éste mundo. Me sentía importante, como si por un minuto minúsculo tuviese el poder de hacerle prometer que me diera el mundo. Claro que era solo una sensación. Yo no quería morir. No era mi plan.
"Morir para obtener su amor" parecía un lema un poco patético para mi gran orgullo, que ya había recibido varios golpes gracias a él.
La enfermera entró a la habitación con su cajita azul, que casi siempre contenía pastillas o jeringas (las temidas y azarosas jeringas). Es hora de la anestesia - dijo, mientras salía a llamar al especialista. Bien, un solo pinchazo más por ese día.
Se levantó de la cama y me dejo sola, con un sentimiento de vacío un poco extraño. Atinó a darme un beso en la frente, con la cara ojerosa y su barba de dos días.
- Todo va a estar bien.
- Qué frase cliché!
- ¿Todo va a estar de puta madre?
- Muy mexicana.
- Volvé con actitud Rock 'n Roll nena.
- Esperáme.
- ¿Dónde más voy a estar?.
Gerardo, el anestesista, entró y despachó a cualquier acompañante de la habitación. Era hora de dormir. El domador se sentía incómodo con la presencia del pasado en la habitación, lo sentía como un San La Muerte, pero para nosotros dos. No entendía la conexión mística y especial que nos envolvía. Pero lo respetaba, porque su amor era flexible y perenne.
El procedimiento duró unas 3 horas, y todo salió excelentemente bien. Como era esperado, mis jóvenes 19 años ayudaron a mi recuperación más pronta que tardía. Pero él jamás volvió a aparecer por la habitación, o mi vida.
Según los últimos ojos que lo vieron, se marchó poco después de que yo entrara a cirugía, dejándome una carta que jamás encontré, dejándome la certeza que siempre ignoré.
Ahora había vuelto.
Ave Fénix I
El año había pasado corriendo, con la furia de un Huracán. Sentía que finalmente había empezado a vivir, a sentir todo ello con lo que alguna vez soñé, había dejado mis mañas cascarrabias de lado porque había encontrado al hombre que domó la bestia, al hombre que me hacía mejor mujer.
Si la vida es una sucesión de personas que pasan hasta que uno finalmente encuentra al correcto engranaje, éste se podía decir que es el momento, y que agradezco que mi línea de candidatos fue corta.
Mi vigésimo primer cumpleaños se acercaba, y junto a él una nube de responsabilidades comenzaba a derramar gotas sobre mi cabeza. Trabajo, carrera, estudio, años, amigos. Todo sonaba más importante de lo que parecía a los 15 años. Y sí, estaba bien.. eso es crecer. O al menos eso nos hacen creer.
Muchas veces (y por mucho, digo siempre), tengo la sensación que la vida es una casete que se repite una y otra vez, pero en diferentes personas. Muchos de mis amigos me cuestionaron por ser parte del sistema. A veces me lo cuestiono yo también. Cada vez, termino creyendo que no tengo otra opción. Pobre de mí.
Mi lista de cosas para hacer antes de morir está mitad completa y mitad vacía. Me alegra poder llegar a una edad tan significativa sabiendo que hay muchas tildes en ella, sabiendo que hubo ciertos momentos en mi vida en los que yo tuve el control.
Jamás supe por qué los 21 años son tan importantes. En Estados Unidos inicia la cultura alcohólica de los jóvenes, supongo que es un hecho para celebrar. En Argentina, gracias a la modificación de varias leyes, simplemente finaliza la manutención por parte de los progenitores.. pero seamos honestos ¿cuántos tienen un trabajo a esa edad?, ¿cuántos se han si quiera recibido?. Exacto, no marca nada trascendental y aún así, define una era. Supongo que en cierto lado, es mera costumbre pseudo-legislativa.
Y acá estoy yo.
Todo iba a desarrollarse normalmente, iba a tener esas grandes fiestas de cumpleaños que yo solo sé organizar (bueno, yo y mi mente confabuladora que está pensando en ello seis meses antes). Mi vestido clásico de lentejuelas estaba colgado en el placard, el domador estaba durmiendo en la cama, paciente y yo me encontraba en pleno alba revisando mails. Cuando mi celular vibro frenéticamente.
Era él. Aquel pasado que siempre vuelve, como el sabor ácido al repetir una comida, como la raíz en una caballera teñida.
"¿Adivina quien está in town?" eran las 5 palabras que brillaban frente a mí en la oscuridad de la habitación.
Me volví a sentir muerta.
Si la vida es una sucesión de personas que pasan hasta que uno finalmente encuentra al correcto engranaje, éste se podía decir que es el momento, y que agradezco que mi línea de candidatos fue corta.
Mi vigésimo primer cumpleaños se acercaba, y junto a él una nube de responsabilidades comenzaba a derramar gotas sobre mi cabeza. Trabajo, carrera, estudio, años, amigos. Todo sonaba más importante de lo que parecía a los 15 años. Y sí, estaba bien.. eso es crecer. O al menos eso nos hacen creer.
Muchas veces (y por mucho, digo siempre), tengo la sensación que la vida es una casete que se repite una y otra vez, pero en diferentes personas. Muchos de mis amigos me cuestionaron por ser parte del sistema. A veces me lo cuestiono yo también. Cada vez, termino creyendo que no tengo otra opción. Pobre de mí.
Mi lista de cosas para hacer antes de morir está mitad completa y mitad vacía. Me alegra poder llegar a una edad tan significativa sabiendo que hay muchas tildes en ella, sabiendo que hubo ciertos momentos en mi vida en los que yo tuve el control.
Jamás supe por qué los 21 años son tan importantes. En Estados Unidos inicia la cultura alcohólica de los jóvenes, supongo que es un hecho para celebrar. En Argentina, gracias a la modificación de varias leyes, simplemente finaliza la manutención por parte de los progenitores.. pero seamos honestos ¿cuántos tienen un trabajo a esa edad?, ¿cuántos se han si quiera recibido?. Exacto, no marca nada trascendental y aún así, define una era. Supongo que en cierto lado, es mera costumbre pseudo-legislativa.
Y acá estoy yo.
Todo iba a desarrollarse normalmente, iba a tener esas grandes fiestas de cumpleaños que yo solo sé organizar (bueno, yo y mi mente confabuladora que está pensando en ello seis meses antes). Mi vestido clásico de lentejuelas estaba colgado en el placard, el domador estaba durmiendo en la cama, paciente y yo me encontraba en pleno alba revisando mails. Cuando mi celular vibro frenéticamente.
Era él. Aquel pasado que siempre vuelve, como el sabor ácido al repetir una comida, como la raíz en una caballera teñida.
"¿Adivina quien está in town?" eran las 5 palabras que brillaban frente a mí en la oscuridad de la habitación.
Me volví a sentir muerta.
Hace mucho que no me siento frente a una hoja de papel, en blanco, y dejo que mi mente simplemente vagabundee por mi vasta imaginación. Los últimos infortunados eventos de mi vida me han dejado postrada en cama y con muchos apuntes por leer, como si todo formara parte de un plan místico para que finalmente estudie y me ponga al día con mucho.
Nadie se percató de algo muy muy importante: ¡Ese tiempo también se puede utilizar para escribir!
Volveré a ser millones de posts.
Promesa de lisiada a sus lectores.
Nadie se percató de algo muy muy importante: ¡Ese tiempo también se puede utilizar para escribir!
Volveré a ser millones de posts.
Promesa de lisiada a sus lectores.
jueves, 17 de mayo de 2012
viernes, 11 de mayo de 2012
Wait?
¿Qué si por un minuto dejas de ver lo que muestro, lo que vendo y encontras en un atisbo de mi iris un poco de lo que realmente corre en mis venas?, mi cabeza está dando vueltas hace un tiempo ya, y no me importa mucho. En el fondo somos tan iguales que da asco, porque si fuéramos diferentes, si fueramos.. sería distinto. Pero estamos ahí, sentados, esperando que algo en la vida nos sorprenda, nos despierte. ¿Qué si despertar es dejar de esperar, y nosotros no podemos entenderlo?
Me gustaría que mi ansiedad no golpeé la puerta todos los días, que la gente no me lea, que no me sienta. Pero hablo de cosas malas como si nada bueno me haya pasado. Quizás.. quizás no mucho bueno me paso en el momento correcto, pero todo es cuestión de actitud. Necesitamos a gritos actitud que nos haga entender que éste es el momento que tanto buscamos, éste, el que tenemos ahora, vos y yo.
El alcohol atrae mis miserias más profundas, pero también los deseos que escondo el los lugares más recónditos de mí, esos que ni yo puedo ver o saber. Me gustaría que sepas eso.
jueves, 10 de mayo de 2012
Que me está tentando.
Siempre buscando una razón para ser mejor, hoy, caminando por la ciudad, con sus luces, sus arboledas, el río, el viento, la esperanza, me hicieron entender. Vivo hablando de mí, y nunca es suficiente. Tengo historias que contar, tanta imaginación, muerte y vida encerradas acá adentro. Vivo rodeada de gente, y siempre me siento sola, incluso cuando estaba de novia.
Pensé que encontrar a alguien que te amara incondicionalmente era la clave para ahuyentar todo lo que no debía estar, todo lo que me atormentaba. No, no era así. Todo seguía ahí, yo no sentía y no podía hablar. ¿Por qué no puedo hablar?, me fundo en mis silencios y apago mis pupilas esperando que al encenderlas todo se haya ido.
Eso me gustaba de estar enferma cuando era chica, dormir y despertarme sana. De alguna forma transpolé sentimientos y sensaciones a mí vida sentimental, espiritual.
- ¿Y qué onda con quererte? - Me dijo alguna voz en los caminos de la vida.
¿Y cómo quererme? Me pregunto todos los días.
Pensé que encontrar a alguien que te amara incondicionalmente era la clave para ahuyentar todo lo que no debía estar, todo lo que me atormentaba. No, no era así. Todo seguía ahí, yo no sentía y no podía hablar. ¿Por qué no puedo hablar?, me fundo en mis silencios y apago mis pupilas esperando que al encenderlas todo se haya ido.
Eso me gustaba de estar enferma cuando era chica, dormir y despertarme sana. De alguna forma transpolé sentimientos y sensaciones a mí vida sentimental, espiritual.
- ¿Y qué onda con quererte? - Me dijo alguna voz en los caminos de la vida.
¿Y cómo quererme? Me pregunto todos los días.
lunes, 7 de mayo de 2012
Títulos, títulos!
No voy a escribir siempre cosas lindas. Caras lindas son las que pongo día a día, el ser humano a veces necesita desnudarse y mostrar un poco sus heridas, lamiéndolas con palabras para que curen.
Nada, eso.
Extraño escribir largo y tendido,
Pero no tengo ganas.
Ni inspiración.
sábado, 28 de abril de 2012
¡Feliz Cumpleaños a mí!
Esta es mi promesa para mis 19 años, conocerme.
Me gusta cada tanto prometer algo, sea en año nuevo, o cuando hay un verdadero cambio en mi vida.
Hoy me prometo ésto.
Sin muchas locuras,
Quererme.
viernes, 27 de abril de 2012
Trapos al sol.
Me encontré sentada en la cama, con mis piernas blanquecinas apoyadas contra la pared, como mamá odia, como mamá odiaba. Siento un olor putrefacto viniendo de mis manos, aún así me quedo inmóvil, tiesa, sorprendida. Me siento salir del cuerpo y verme desde afuera, como si me abstrajera de mí misma y me viera en ese estado, patético, por cierto.
Mis piernas y mi cuerpo están un poco más debilitados de lo que solían ser. El porte de mujer imponente se había desvanecido hacía unos meses ya, y por la garganta me bajaba y subía un gusto amargo, ácido y agrio. El gusto del daño.
Respiré profundamente y me senté en la cama, las sábanas estaban desordenadas, mi cabello recogido y mi camisón blanco y holgado me bailaba en los huesos. Me miré al espejo, y me aterré. Esto es en lo que había devenido mi existencia.
De todas las experiencias mortificadoras de mi vida, ésta era la peor. Jamás estuve metida en las drogas, el alcoholismo o "movidas raras" como decían mis padres. Sin embargo, el peor monstruo estaba oculto en mi cabeza, comiéndome los sesos de a poco, llevándome por caminos oscuros, todo adentro mío, silenciosamente.
Miré el reloj, y era hora de salir al mundo y enfrentar los fantasmas de carne y hueso, las miradas de la gente, las preguntas, las mentiras, el miedo. Me apuré en agarrar el mismo jean de siempre y alguna remera que no pareciera recién usada. De todas formas, vivir no sirve de nada, estoy perpetuamente perdida.
Mis piernas y mi cuerpo están un poco más debilitados de lo que solían ser. El porte de mujer imponente se había desvanecido hacía unos meses ya, y por la garganta me bajaba y subía un gusto amargo, ácido y agrio. El gusto del daño.
Respiré profundamente y me senté en la cama, las sábanas estaban desordenadas, mi cabello recogido y mi camisón blanco y holgado me bailaba en los huesos. Me miré al espejo, y me aterré. Esto es en lo que había devenido mi existencia.
De todas las experiencias mortificadoras de mi vida, ésta era la peor. Jamás estuve metida en las drogas, el alcoholismo o "movidas raras" como decían mis padres. Sin embargo, el peor monstruo estaba oculto en mi cabeza, comiéndome los sesos de a poco, llevándome por caminos oscuros, todo adentro mío, silenciosamente.
Miré el reloj, y era hora de salir al mundo y enfrentar los fantasmas de carne y hueso, las miradas de la gente, las preguntas, las mentiras, el miedo. Me apuré en agarrar el mismo jean de siempre y alguna remera que no pareciera recién usada. De todas formas, vivir no sirve de nada, estoy perpetuamente perdida.
Otro poema más perdido por ahí!
Hace un tiempo mandé un mail a una editorial que cada tanto selecciona poemas de diferentes autores para armar una antología. Bueno, hace un par de semanas me llegó un mail, confirmando que había sido seleccionada.
Acá está la portada del libro, y un pedacito del índice.
El poema ya la había publicado acá.
Simplemente estoy muy feliz, el compilado ya se presentó en la feria del libro, y aunque todavía me queda mucho camino como escritora, esas son pequeñas caricias al alma.
Gracias a la Editorial Dunken por darme la oportunidad de mostrar un poco de mi arte al mundo.
De corazón.
miércoles, 25 de abril de 2012
sábado, 21 de abril de 2012
Desierta.

¿Qué puedo hacer más que fumarme un cigarrillo y ver el río pasar? Si mi vida está terminada y eso es verdad. Destrozó su viento huracanado a esta mujer feminista y segura de sí misma, la rompió en pedazos y la volvió a hacer una niña estúpida y escurridiza. Me consumió toda gota de dignidad, y ahí quedé. Seca.
Feel.
miércoles, 18 de abril de 2012
domingo, 15 de abril de 2012
sábado, 14 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
de los días en Gibraltar... - III
I
II
Paso un tiempo hasta que volvía a aquel bar, en el fondo de mí tenía la leve esperanza de ser capaz de olvidarla. Había mucho que me gustaba de ella, pero había mucha figurita repetida también y tarde o temprano son las mismas combinaciones las que lideran al fracaso, a la crisis. No me sentía lo suficientemente seguro de estar preparado para enfrentar todo eso.
Paso un tiempo hasta que volvía a aquel bar, en el fondo de mí tenía la leve esperanza de ser capaz de olvidarla. Había mucho que me gustaba de ella, pero había mucha figurita repetida también y tarde o temprano son las mismas combinaciones las que lideran al fracaso, a la crisis. No me sentía lo suficientemente seguro de estar preparado para enfrentar todo eso.
La verdad es, que meses antes de encontrarla escondida en algún café, mi cabeza estaba muy enferma, muy demente. Me había sumido en una profunda depresión a causa de una relación fallida, con riesgos de sonar cliché. En mi cabeza me había intentado asesinar muchas veces sin que nadie lo supiera, la opción de terminar con mi vida fue muy apetitosa durante mucho tiempo.
Sería extremista decir que ella me salvo, no creo que personas salven a otras. Creo sí, que las personas se salvan a sí mismas con el objetivo de ser mejores para quien tienen al lado, creo en el incentivo ocasionado por otro. Y eso es lo que el paso de su huracán dejó en mí.
Al entrar al bar, después de un par de semanas de ausencia, los mozos me miraron confundidos, incluso el mismo Pedro. Lo único que lo logré, fue mirar al piso vergonzosamente como cuando uno es puesto debajo de la lupa. Tenía miedo, sí, tenía miedo; tenía miedo que ella no estuviese más ahí, que se haya olvidado de mí, después de todo tantos esfuerzos, ir tantas veces y solo mirarla, hubiesen sido en vano. ¿Qué si había cambiado de bar?, ¿qué si se había mudado?, miles de pensamientos se atosigaban mi mente, chocándose uno con otro, acelerando mi corazón, llenándome de adrenalina.
Me senté en la barra, como siempre, y lo miré a pedro con un dejo de picardía y nervios, me sonrío y sólo me dijo
Sería extremista decir que ella me salvo, no creo que personas salven a otras. Creo sí, que las personas se salvan a sí mismas con el objetivo de ser mejores para quien tienen al lado, creo en el incentivo ocasionado por otro. Y eso es lo que el paso de su huracán dejó en mí.
Al entrar al bar, después de un par de semanas de ausencia, los mozos me miraron confundidos, incluso el mismo Pedro. Lo único que lo logré, fue mirar al piso vergonzosamente como cuando uno es puesto debajo de la lupa. Tenía miedo, sí, tenía miedo; tenía miedo que ella no estuviese más ahí, que se haya olvidado de mí, después de todo tantos esfuerzos, ir tantas veces y solo mirarla, hubiesen sido en vano. ¿Qué si había cambiado de bar?, ¿qué si se había mudado?, miles de pensamientos se atosigaban mi mente, chocándose uno con otro, acelerando mi corazón, llenándome de adrenalina.
Me senté en la barra, como siempre, y lo miré a pedro con un dejo de picardía y nervios, me sonrío y sólo me dijo
- ¿lo mismo de siempre?
Asentí.
Asentí.
No había inspeccionado el lugar aún, pero se veía cambiado, más luminoso. Por primera vez en mucho tiempo, noté los cuadros y platos colgados en sus paredes, las botellas de alcohol viejas, el color verde entre paste y seco de sus paredes y mucha, mucha historia. El lugar exhalaba historia de sus paredes. Había un par de fotos que iban de blanco y negro hasta color, con diferentes personajes de las diferentes épocas. En la tercera foto aparece Pedro, en realidad su versión joven, calculo que habrá tenido unos 14 años y está sentado al lado de algún futbolista famoso de la época. Nunca me gusto el fútbol, pero hubiese deseado que sí, me hubiese gustado poder decirle unas palabras a Don Pedro al respecto, romper el hielo, el silencio, la incomodidad.
- Tome Jefe, sírvase.
- Gracias - Dije cordialmente.
- Tome Jefe, sírvase.
- Gracias - Dije cordialmente.
- Mucho tiempo sin verlo, ¿se olvidó el camino a Gibraltar? - Me dijo y se río jocosamente. A mí también me pareció graciosa la frase, pero ese día me había levantado extremadamente pensante y no parecía estar muy conectado con mis emociones, solo sabía que necesitaba verla. Seguidamente pensé, "Perderme? Ja." Me había memorizado 14 caminos diferentes para llegar al café, ansiando que en alguno de ellos el universo me daría la oportunidad de cruzarme con ella, siempre sin suerte.
- Uno nunca se olvida el camino a Gibraltar - atiné a responder.
- Sobretodo cuando su corazón no le permite, no cierto? - Me manifiesta.
Estaba al descubierto, no solo yo, sino que también mis intenciones, mis sentimientos. Solo pude responder con decoro:
- Ella está acá?
- Mire a su derecha - Y me hace un gesto con su cabeza, un tanto calva y rapada, como cuando las personas van quedándose sin pelo y optan por no pasar vergüenza.
Allí estaba, otra vez. No creía que fuera posible que el corazón me saltara del pecho, pero en ese momento estaba seguro que iba a suceder, mis frente comenzó a sudar invisiblemente y mi respiración aumentó su curso normal. Una voz en mi cabeza decía "háblale", pero ¿cómo?, ¿cómo podía hablarle sin quedar como un extraño?, después de todo yo había desaparecido antes de, si quiera, establecer una mínima y cordial relación con ella, esas relaciones de "hola" y "chau" que terminan en finales felices, hijos y anécdotas para las reuniones familiares. Sí, mi cabeza había comenzado a divagar eternamente, proceso mental que se divisaba en la cara y que el gran Don Pedro me ayudó a sortear.
- Damita, aquí está su café! - Gritó, mientras yo me sentía cada vez más cerca del acv y me acordaba de la propaganda de las Aspirinetas. ¿Por qué uno recurre a los recuerdos más ridículos cuando está en situaciones límites?.
- Oh, ahí voy. - Respondió, levantándose de su silla y dejando de lado el libro que parecía encantarla. Tenía un vestido floreado, tacones negros y una campera de hilo amarilla, un poco excesiva para la temperatura actual, por lo que supuse que era de aquellas mujeres friolentas.. mi antítesis, yo vivía con calor todo el tiempo. Vino a un paso seguro, firme, distraído y antes de llevarse su café me miró.
Allí estaba, otra vez. No creía que fuera posible que el corazón me saltara del pecho, pero en ese momento estaba seguro que iba a suceder, mis frente comenzó a sudar invisiblemente y mi respiración aumentó su curso normal. Una voz en mi cabeza decía "háblale", pero ¿cómo?, ¿cómo podía hablarle sin quedar como un extraño?, después de todo yo había desaparecido antes de, si quiera, establecer una mínima y cordial relación con ella, esas relaciones de "hola" y "chau" que terminan en finales felices, hijos y anécdotas para las reuniones familiares. Sí, mi cabeza había comenzado a divagar eternamente, proceso mental que se divisaba en la cara y que el gran Don Pedro me ayudó a sortear.
- Damita, aquí está su café! - Gritó, mientras yo me sentía cada vez más cerca del acv y me acordaba de la propaganda de las Aspirinetas. ¿Por qué uno recurre a los recuerdos más ridículos cuando está en situaciones límites?.
- Oh, ahí voy. - Respondió, levantándose de su silla y dejando de lado el libro que parecía encantarla. Tenía un vestido floreado, tacones negros y una campera de hilo amarilla, un poco excesiva para la temperatura actual, por lo que supuse que era de aquellas mujeres friolentas.. mi antítesis, yo vivía con calor todo el tiempo. Vino a un paso seguro, firme, distraído y antes de llevarse su café me miró.
- Hola extraño. - Dijo.
- Oh, ho-hola. - Me atropellé en decir.
- Hacía mucho que no lo veía por acá - ¿Realmente había notado mi ausencia? Esto se me hacía increíble.
- Me tomé un break, cada tanto hace bien.
- ¡Si tan solo yo pudiera entender eso! - Sostuvo mientras se alejaba de la barra y, cuando pensé que la conversación se había terminado, dió media vuelta mirándome para decir: "te vas a quedar ahí sentado, o me vas a acompañar?".
En otro contexto, cualquier persona la hubiese tomado como una actitud engreída, un tanto soberbia y manipuladora. Yo creo que, había ciertas cosas implícitas en el aire, cosas que se notaban.
Al menos, eso espero.
En otro contexto, cualquier persona la hubiese tomado como una actitud engreída, un tanto soberbia y manipuladora. Yo creo que, había ciertas cosas implícitas en el aire, cosas que se notaban.
Al menos, eso espero.
martes, 10 de abril de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
Termina.
Léeme un rato y sentí que te importo, léeme un rato y sentí que me conoces. Viví la paradoja de leer lo que pienso y ver como actúo, viví la paradoja de sentirte por un minuto adentro de mi cabeza, en el medio de mis dos hemisferios, sentite la línea del ecuador de carne y hueso.
Después volvé a la vida real creyendo que lo que escribo realmente es ficción. No te sientas mal, todos lo hacen, no esperaba menos.
Después volvé a la vida real creyendo que lo que escribo realmente es ficción. No te sientas mal, todos lo hacen, no esperaba menos.
Soy una nata farsante. Como todos.
Te muestro lo que queres ver.
Sad little moments
Ya no sé quien soy, pero de alguna manera no parece importar. Uno se termina acostumbrado a sus nuevas versiones, así como te acostumbras cuando cambias una lámpara y su luz parece extraña, más oscura.. más clara.
No importa la gente que pierda, importa no perderme a mí, no volverme loca en la literalidad de la palabra. No abrazar nuevas formas de autodestrucción.
Mi mente tiene que casarse con las palabras que digo y las ideas que tanto sostengo.
Hoy tengo ganas de llorar, hay algo adentro que nadie puede arreglar.
miércoles, 4 de abril de 2012
Decisions, decisions, decisions.
domingo, 1 de abril de 2012
Fase Altiva.
Mi cuerpo ya no es mío,
Es parte de ellos, de todos, de nuestros
fantasmas al rededor, nadando, fantaseando
andando.
La belleza se hace la diva
y esquiva un par de espejos para mirar
realidades que juegan con papel
ya no soy mía,
soy de todos
no soy suya aún,
no seré de nadie.
Soy de todos, y soy mía.
Ya no soy mía.
Soy.
Somos.
De todos.
Del espacio.
Polvo de estrellas.
Del espacio.
Polvo de estrellas.
martes, 27 de marzo de 2012
sábado, 24 de marzo de 2012
24 de Marzo, Día de la Memoria.

Muchos de nosotros hacemos una mirada al costado cuando pensamos que la época del proceso no nos pertenece, cuando creemos que el pasado está enterrado y que no hay que revolverlo. Algunos, nos creemos demasiados jóvenes para cambiar algo, otros piensan que "en la época de las botas" se vivía mejor.
Ni uno, ni otro extremo. La época del proceso fue una de las etapas más funestas de la historia argentina, con más de 30mil desaparecidos, torturas, muertes y un supuesto combate del terrorismo de estado, que se asemejaba más a una lucha contra el pueblo que PARA el pueblo.
La conciencia cívica e histórica ha sido borrada e intercambiada por espejitos de colores, el pueblo argentino tiende a olvidar para sentirse mejor, tiende a borrar para después repetir, tiende a no darse cuenta que el pasado esta más vivo que nunca en el presente, en cada paso que damos, en cada derecho que luchamos. El objetivo de la sociedad, hoy en día, es NO olvidar, NO dejar de luchar, NUNCA MÁS.
Cada desaparecido hoy, es un hueco del mañana. Por los 30mil desaparecidos, por Julio López, pero principalmente, porque en un pueblo en democracia, ninguna persona puede faltar de su casa. El pueblo sangra por justicia, los desaparecidos nos faltan a todos.
martes, 20 de marzo de 2012
de los días en Gibraltar.. - 2
Ya es la tercera semana consecutiva que voy al bar solamente para verla ser. Los mozos y Don Pedro, el dueño, me miran con recelo, preocupándose por mis insólitas visitas diarias un tanto acechadoras. Visitas que consistían en pedir un café cortado, sentarme en la barra y observar como los rayos de luz golpeaban dramáticamente el rostro de aquella mujer que me tenía de pies a cabeza fascinado.
Su comportamiento al pasar los días no variaba, a veces la veía leyendo libros gigantescos y subrayando, por lo que pude deducir que estaba en sus jóvenes 20's y estudiando alguna carrera universitaria muy demandante; otras veces iba con su computadora y escribía sin cesar, siempre tuve la duda si es que era una persona muy amigable en las redes sociales y vivía conectada o era alguna especie de escritora clandestina que encontraba refugio en un pequeño bar de San Telmo, entre el olor a antigüedad y polvo. Solía estar conectada a sus auriculares rojos, a veces miraba por la ventana y se perdía como a mí tanto me gustaba, entrando en una especie de trance cósmico y volviendo al planeta tierra para continuar su travesía. Eran mis 15 minutos favoritos del día, en los cuales podía admirarla sin descaro, sin el miedo a ser descubierto.
Un martes, mientras tomaba mi clásico café y pretendía leer un libro de Kafka en mis visitas diarias al café de Gibraltar, aunque en realidad era para adorar la compañía un tanto lejana de una damisela desconocida, me invadió el cuerpo una sorpresa inesperada.
- Che Ramón! ¿Me haces un té para llevar? Hoy no me quedo.
- Dale, ahora te lo hago, y está vez va por cuenta de la casa.
- Pero Ramón!
- No seas necia. Esta decisión no está sujeta a queja ni mucho menos.
- Argh..
Era la primera vez que escuchaba su voz, firme, gruesa pero sin dejar de ser delicada, segura. Estaba a menos de 10 centímetros de mí, y finalmente esa mujer que estuve ingenuamente vigilando (a falta de forma menos espeluznante para decirlo), estaba en frente mío, con sus ojos café, su pelo espumoso y largo, vestida con una pollera celeste, tacones blancos y un saco que la hacía parecer más alta de lo que era. No sabía aún su nombre, pero presentía que no iba a tomar mucho, necesitaba solo una línea lo suficientemente buena para iniciar una conversación en recompensa de no poder verla vivir un par de horas en un bar perdido en San Telmo.
Me miró por un instante, como alguien que mira a un extraño, sosteniendo una sonrisa educada y dudosa. Legítima. Le sonreí de vuelta y atiné a soltar una conjunción de palabras que parecieron correctas, con dejo de complicidad acogidos por el ambiente, ahora cálido.
- ¿Sabías que no se llama Ramón, verdad?
Soltó una risotada y me miro como uno mira a un infante después que éste le hace una observación naive. Tomó la banqueta de al lado mío, se sentó, acomodándose como si fuera a contarme un secreto.
- ¿Ves? ¿Ves su cara? Me dijo muy cerca al oído, con una distancia casi obscena, casi clandestina, casi imperfecta.
- S..sí - Solté una mirada de confusión.
- Esa es la cara de un hombre que se llama Ramón y fue un ex-convicto de la cárcel de Devoto, luego de cumplir la pena por matar a su esposa e hijos - Me miró impaciente, esperando mi reacción. Su posición ostentaba seriedad.
No sabía qué responder, jamás había estado en una situación de tal índole, ¿quién era verdaderamente aquella persona al otro lado del mostrador?, ¿quién era verdaderamente ésta mujer de ojos almendrados susurrándome al oído los detalles de un aparente criminal que había hecho mi café?, ¿qué actitud debía tomar?, ¿debía asustarme?, ¿jugar de valiente?, ¿de incrédulo?.
Pedro, o Ramón, o como se llamara, le entregó en un vaso térmico su té, seguido por un "Gracias" sentido y un guiño de complicidad.
Me miró y susurró antes de irse, con el mentón apoyado suavemente en mi oreja: "Podes dejar los caóticos pensamientos de tu cabeza a un lado, todo lo que te dije recién es una mentira" riéndose, como una niña que acababa de jugarle una broma a su hermano mayor con la única satisfacción de jugar con su mente. Dejándome la cabeza paralizada, se marchó dejando en el aire un olor a jazmín que no fui capaz de olvidar.
Ramón, o mejor dicho, Pedro me dijo:
- Es buena ¿eh? La mejor escritora de historias que conozco. La única persona que puede hacerte creer que el cielo es rojo a pesar de que vos lo veas azul! - Me confesó sabiamente. Reí en mis adentros, recordando mi historial con mujeres manipuladoras y reeplanteándome mi interés por seguir acechando a una mujer que cumplía con el patrón de los fracasos anteriores. Tomé un sorbo de mi café, y quise retirarme de aquél lugar.
- Chau Ramón! - Grité, pensando en lo absurdo de la frase.
- Adiós hombre! ¿Espero verlo mañana para admirarla a la niña? - Y con esas líneas, todo el acto de disimulo que pensaba tan bien desarrollado, cayó como una realidad embustera.
- ¿Era tan evidente?
- Usted no es el único que se detiene a mirarla, esa muchacha es una piedra preciosa en bruto. Es una pena verla siempre sola. - Y con esa frase, se volvió a prender la llama del interés.
- ¿Siempre sola? - Me atropelle por responder.
- Sí.
-Quizás es algo que debamos remediar, ¿no le parece Ramón?.
- Simplemente no la lastime a la damita. Es de las buenas.
- Gracias por el consejo, pero probablemente ella me lastime primero a mí antes de que yo la lastime a ella.
Con la mirada sorprendida de Ramón, o mejor dicho Pedro, reposando en mi nuca, me fui del bar y comencé a manejar sin destino, tenía la leve sensación de estar en esos momentos de la vida, que marcan historia y ser consciente de ello. Cómo si ese momento, ese instante, lo definiera todo.
Su comportamiento al pasar los días no variaba, a veces la veía leyendo libros gigantescos y subrayando, por lo que pude deducir que estaba en sus jóvenes 20's y estudiando alguna carrera universitaria muy demandante; otras veces iba con su computadora y escribía sin cesar, siempre tuve la duda si es que era una persona muy amigable en las redes sociales y vivía conectada o era alguna especie de escritora clandestina que encontraba refugio en un pequeño bar de San Telmo, entre el olor a antigüedad y polvo. Solía estar conectada a sus auriculares rojos, a veces miraba por la ventana y se perdía como a mí tanto me gustaba, entrando en una especie de trance cósmico y volviendo al planeta tierra para continuar su travesía. Eran mis 15 minutos favoritos del día, en los cuales podía admirarla sin descaro, sin el miedo a ser descubierto.
Un martes, mientras tomaba mi clásico café y pretendía leer un libro de Kafka en mis visitas diarias al café de Gibraltar, aunque en realidad era para adorar la compañía un tanto lejana de una damisela desconocida, me invadió el cuerpo una sorpresa inesperada.
- Che Ramón! ¿Me haces un té para llevar? Hoy no me quedo.
- Dale, ahora te lo hago, y está vez va por cuenta de la casa.
- Pero Ramón!
- No seas necia. Esta decisión no está sujeta a queja ni mucho menos.
- Argh..
Era la primera vez que escuchaba su voz, firme, gruesa pero sin dejar de ser delicada, segura. Estaba a menos de 10 centímetros de mí, y finalmente esa mujer que estuve ingenuamente vigilando (a falta de forma menos espeluznante para decirlo), estaba en frente mío, con sus ojos café, su pelo espumoso y largo, vestida con una pollera celeste, tacones blancos y un saco que la hacía parecer más alta de lo que era. No sabía aún su nombre, pero presentía que no iba a tomar mucho, necesitaba solo una línea lo suficientemente buena para iniciar una conversación en recompensa de no poder verla vivir un par de horas en un bar perdido en San Telmo.
Me miró por un instante, como alguien que mira a un extraño, sosteniendo una sonrisa educada y dudosa. Legítima. Le sonreí de vuelta y atiné a soltar una conjunción de palabras que parecieron correctas, con dejo de complicidad acogidos por el ambiente, ahora cálido.
- ¿Sabías que no se llama Ramón, verdad?
Soltó una risotada y me miro como uno mira a un infante después que éste le hace una observación naive. Tomó la banqueta de al lado mío, se sentó, acomodándose como si fuera a contarme un secreto.
- ¿Ves? ¿Ves su cara? Me dijo muy cerca al oído, con una distancia casi obscena, casi clandestina, casi imperfecta.
- S..sí - Solté una mirada de confusión.
- Esa es la cara de un hombre que se llama Ramón y fue un ex-convicto de la cárcel de Devoto, luego de cumplir la pena por matar a su esposa e hijos - Me miró impaciente, esperando mi reacción. Su posición ostentaba seriedad.
No sabía qué responder, jamás había estado en una situación de tal índole, ¿quién era verdaderamente aquella persona al otro lado del mostrador?, ¿quién era verdaderamente ésta mujer de ojos almendrados susurrándome al oído los detalles de un aparente criminal que había hecho mi café?, ¿qué actitud debía tomar?, ¿debía asustarme?, ¿jugar de valiente?, ¿de incrédulo?.
Pedro, o Ramón, o como se llamara, le entregó en un vaso térmico su té, seguido por un "Gracias" sentido y un guiño de complicidad.
Me miró y susurró antes de irse, con el mentón apoyado suavemente en mi oreja: "Podes dejar los caóticos pensamientos de tu cabeza a un lado, todo lo que te dije recién es una mentira" riéndose, como una niña que acababa de jugarle una broma a su hermano mayor con la única satisfacción de jugar con su mente. Dejándome la cabeza paralizada, se marchó dejando en el aire un olor a jazmín que no fui capaz de olvidar.
Ramón, o mejor dicho, Pedro me dijo:
- Es buena ¿eh? La mejor escritora de historias que conozco. La única persona que puede hacerte creer que el cielo es rojo a pesar de que vos lo veas azul! - Me confesó sabiamente. Reí en mis adentros, recordando mi historial con mujeres manipuladoras y reeplanteándome mi interés por seguir acechando a una mujer que cumplía con el patrón de los fracasos anteriores. Tomé un sorbo de mi café, y quise retirarme de aquél lugar.
- Chau Ramón! - Grité, pensando en lo absurdo de la frase.
- Adiós hombre! ¿Espero verlo mañana para admirarla a la niña? - Y con esas líneas, todo el acto de disimulo que pensaba tan bien desarrollado, cayó como una realidad embustera.
- ¿Era tan evidente?
- Usted no es el único que se detiene a mirarla, esa muchacha es una piedra preciosa en bruto. Es una pena verla siempre sola. - Y con esa frase, se volvió a prender la llama del interés.
- ¿Siempre sola? - Me atropelle por responder.
- Sí.
-Quizás es algo que debamos remediar, ¿no le parece Ramón?.
- Simplemente no la lastime a la damita. Es de las buenas.
- Gracias por el consejo, pero probablemente ella me lastime primero a mí antes de que yo la lastime a ella.
Con la mirada sorprendida de Ramón, o mejor dicho Pedro, reposando en mi nuca, me fui del bar y comencé a manejar sin destino, tenía la leve sensación de estar en esos momentos de la vida, que marcan historia y ser consciente de ello. Cómo si ese momento, ese instante, lo definiera todo.
domingo, 18 de marzo de 2012
de los días en Gibraltar..

Me gustaba mirarla desde lejos, en vista panorámica. Quieta, mirando hacia el mismo punto 15 minutos, ida. Se notaba en su fachada que a pesar de dejar su mente volar, su cuerpo se mantenía alerta, participando del contexto en su perfección No muchos podían verla en realidad, no muchos la sentían como yo lo hacía. Sus parpados color oliva, sus majestuosas cejas condecorando sus fuertes ojos color café, que transmitían más de lo que debían, más de lo que ella quería, era dueña de una mirada que podía destruirme el mundo.
Invisible, intocable, protegida por una muralla de actitudes falaces que ocultaban aquello que la hacía tan misteriosamente deseable, interesante. Estaba cubierta por un aura de gloria y alegría, era majestuosa. Tan suya que hacía quererte apoderarte de ella, me pregunto cuantos hombres han muerto en el intento de conquistar su corazón, frío en la cárcel de su pecho.
Nunca había visto una mujer tan bella, nunca me había sentido en la misma burbuja que ella. Miraba hacia al vacío con una tristeza nostálgica brotando de sus ojos, con un aire de deseo mezclado con frustración. Era tan bella, libre y perturbada. Era como ver una perla de río, hermosa en cada imperfección.
sábado, 17 de marzo de 2012
Recordar es mi forma de vivir.
De repente me pregunté, ¿Cómo hace la gente para estar con otras personas mientras están enamorados de alguien más?.. después me di cuenta que es lo que vengo haciendo hace algún tiempo.
Buscando una salida que tiene un cartel pero no una puerta, torturado mi mente con la nostálgica pereza, haciéndome amiga de éste dragón para que deje presa a ésta princesa que no se quiere liberal de ningún recuerdo que la haga sentir un poco más viva.
jueves, 15 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
Preciosa.
Yo te voy a ir a buscar, vos espérame ahí,
Sentada en tu vestido rojo y tus tacones azules que brillan.
Te voy a regalar Nueva York en año nuevo y un poco de Paris en verano.
Te voy a regalar el tiempo de vida que me queda,
porque ser quien yo quiero ser, me impidió ser quien en realidad soy.
No pude amarte porque no quise lastimarte,
Pero vivo desorbitado porque no puedo encontrarte,
No te siento cerca ya, te siento perdida y adolorida,
Como si el mundo se estuviera derrumbando
y no te alcanzara la vida para solucionarlo.
Chocando a mil por hora contra una pared. Muriendo.
Siempre supiste como ser mi extraña de ojos tristes,
Como cautivarme las ideas y encerrarme en tu red.
Me acuerdo como si fuera ayer,
23 de febrero el teléfono sonando otra vez,
"Ella se mató, loco, ella se mató" gritaban del otro lado.
Me necesitabas, ¿no?
¡¿Por qué no gritaste?! ¿Loca desquiciada!
Sentada en tu vestido rojo y tus tacones azules que brillan.
Te voy a regalar Nueva York en año nuevo y un poco de Paris en verano.
Te voy a regalar el tiempo de vida que me queda,
porque ser quien yo quiero ser, me impidió ser quien en realidad soy.
No pude amarte porque no quise lastimarte,
Pero vivo desorbitado porque no puedo encontrarte,
No te siento cerca ya, te siento perdida y adolorida,
Como si el mundo se estuviera derrumbando
y no te alcanzara la vida para solucionarlo.
Chocando a mil por hora contra una pared. Muriendo.
Siempre supiste como ser mi extraña de ojos tristes,
Como cautivarme las ideas y encerrarme en tu red.
Me acuerdo como si fuera ayer,
23 de febrero el teléfono sonando otra vez,
"Ella se mató, loco, ella se mató" gritaban del otro lado.
Me necesitabas, ¿no?
¡¿Por qué no gritaste?! ¿Loca desquiciada!
Mejor dicho.. ¿por qué realmente no te escuché?
¿Por qué te abandoné?
Perdón preciosa, perdón.
"Loco, se nos fue, se nos fue"
fue lo último que escuché de vos
No me animé a ir a tu funeral, la responsabilidad me superaba.
No escuché tus gritos de ayuda.
Perdón preciosa, perdón.
Me necesitabas.
Perdón preciosa, perdón.
aire
Las palabras ya no salen tan fácilmente como lo hacían antes, le puse filtro a la canilla y me quede en una sequía devastadora. Quiero que alguien vea en mí algo más de lo que todos ven, quiero que alguien vea en mí el dolor que siento todos los días, esos fantasmas con los que convivo diariamente y que ya se volvieron mis más amados confidentes. La idea del suicidio que no me abandona, me siento completamente embelesada con la idea de en un instante terminar con todo, gracias a mí, por mí.
Tengo algunos amaneceres que valen la pena ser contados, algunas mañanas que no quiero respirar y otras en las que me siento tan viva. Muchos me preguntan si me arrepiento de ciertas cosas en mi vida, en realidad, me gustaría poder decir la verdad. Me arrepiento de casi todo lo que hoy recuerdo, me siento a imaginar como hubiese sido mi vida en diferentes circunstancias, vagabundea mi mente por lugares inciertos hasta que me doy cuenta que el presente es todo lo que tengo y me conformo.
Soy una eterna conformista que no se satisface ni siquiera con acostumbrarse a la realidad como está. Soy ciclotímica hasta la espina dorsal. Tengo sobredosis de toxicidad en la sangre, mucha palabra podrida adentro y muy poca valentía, en ocasiones, mi pseudo hippismo ideológico me ataca y busca una salida de emergencia en mi actividad diaria.
Tengo algunos amaneceres que valen la pena ser contados, algunas mañanas que no quiero respirar y otras en las que me siento tan viva. Muchos me preguntan si me arrepiento de ciertas cosas en mi vida, en realidad, me gustaría poder decir la verdad. Me arrepiento de casi todo lo que hoy recuerdo, me siento a imaginar como hubiese sido mi vida en diferentes circunstancias, vagabundea mi mente por lugares inciertos hasta que me doy cuenta que el presente es todo lo que tengo y me conformo.
Soy una eterna conformista que no se satisface ni siquiera con acostumbrarse a la realidad como está. Soy ciclotímica hasta la espina dorsal. Tengo sobredosis de toxicidad en la sangre, mucha palabra podrida adentro y muy poca valentía, en ocasiones, mi pseudo hippismo ideológico me ataca y busca una salida de emergencia en mi actividad diaria.
Necesito respirar fuera de la ciudad, fuera de mí cabeza.
jueves, 8 de marzo de 2012
De una cosa estoy segura.
- Lo voy a amar con el tiempo
- Esas son solas mentiras que nos decimos para atrasar un futuro que tememos.
- ¿Qué se supone que haga? Ya lo perdí todo, es lo único que me queda..
- Busca algo diferente, algo que no hayas perdido.
- Es una buena persona, una buena alma.
- Y el amor? ..
- Y.. el amor vendrá con el tiempo.
- No es una fruta que crece en los árboles.
- ¿Qué hago?
- Corré
- Hacia dónde?
- Hacia un futuro que te depara algo mucho mejor que lo tuviste y que lo que vas a tener.
- Pero..
- Pero nada, el futuro te va a traer algo mejor de lo que el pasado te trajo, que lo que el presente te regaló. Viví con la mira a tu única meta irrefutable..
- ..ser felíz.
- ¿Qué se supone que haga? Ya lo perdí todo, es lo único que me queda..
- Busca algo diferente, algo que no hayas perdido.
- Es una buena persona, una buena alma.
- Y el amor? ..
- Y.. el amor vendrá con el tiempo.
- No es una fruta que crece en los árboles.
- ¿Qué hago?
- Corré
- Hacia dónde?
- Hacia un futuro que te depara algo mucho mejor que lo tuviste y que lo que vas a tener.
- Pero..
- Pero nada, el futuro te va a traer algo mejor de lo que el pasado te trajo, que lo que el presente te regaló. Viví con la mira a tu única meta irrefutable..
- ..ser felíz.
jueves, 1 de marzo de 2012
Are you there?

Entonces, en la pintura de la vida te fijas cuantas manchas negras hay, y ves que el tigre de bengala se transformó en un jaguar, feroz por poder. Tomas un tiempo para asimilar los cambios, para bajar los cambios y te planteas como llegaste a ese punto en el que no le podes abrir el corazón a nadie, ni a vos misma, enredándote en una maraña de mentiras para callar las voces en tu cabeza que te decían que algo iba mal, que ibas cuesta abajo.
Los días pasaron a ser nocivos, y la noche te embriagó en su sabor, semiamargo, somnífero, encantadoramente narcótico. Corriste bajo la sombra de una esperanza, de un fantasma.. de un hombre que no era muy hombre, alguien que no buscabas, un capricho de la infancia, tóxicidad en su máxima expresión en la balanza.
Algo había que intentar, había un vació que llenar, un dolor que callar. No importa cuantas veces tomes un sorbo de ese vaso, no importa cuantas veces tomes pastillas para morir un rato o para quedar despierta otro, no importa la pasión que le imprimas a tus ideales.
En algún lado, momento, instante.. vas a estar sola, vas a sentirte perdida, muerta. Vas a dejar de existir, un día te vas animar y vas a apretar el gatillo. Dios no perdona a los suicidas, pero vos no necesitas perdón, necesitas un adiós.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)































